El ministro de Defensa de Estonia, Hanno Pevkur, ha anunciado este martes que un avión de la misión de policía aérea del Báltico, bajo mando de la OTAN, ha derribado un dron que sería de origen ucraniano en las inmediaciones de Kablakula, en el sur del país.
“Es la primera vez que derribamos un dron nosotros mismos (...) Nuestro radar y los sistemas de la fuerza aérea detectaron una posible amenaza incluso antes de que llegara a Estonia”, ha señalado en una comparecencia ante los medios, de acuerdo con el portal de noticias Delfi.
Según ha precisado Pevkur, el aparato fue abatido alrededor del mediodía de este martes entre las localidades de Vortsjarv y Poltsamaa por cazas F-16 de la Fuerza Aérea rumana, integrados en esta misión de la OTAN y desplegados en la base lituana de Siauliai.
“El dron se estrelló en una zona pantanosa y la búsqueda de los restos continúa”, ha explicado el titular de Defensa, que ha aprovechado para desmentir que Estonia haya autorizado a Ucrania a utilizar su territorio para atacar a Rusia, después de que Moscú acusara este martes a Kiev de haber convencido a Letonia y a otros países de la región para llevar a cabo este tipo de operaciones.
En la misma línea se ha pronunciado el ministro de Asuntos Exteriores, Margus Tsahkna, quien ha recalcado que “Estonia no ha permitido que su espacio aéreo se utilice para atacar a Rusia” y ha achacado estos episodios a “la injerencia rusa”.
Por otro lado, el general del Ejército Riivo Valge ha advertido de que el nivel de amenaza aérea en Letonia continúa siendo elevado y no ha descartado que puedan producirse incidentes parecidos en las próximas horas. “Es posible que la situación se repita”, ha afirmado.
Este mismo martes, Moscú ha acusado a Estonia de facilitar a Ucrania el uso de su territorio para lanzar ataques, en una jornada en la que varios drones ucranianos han golpeado el noroeste de Rusia, forzando el cierre temporal del aeropuerto de Pulkovo, en San Petersburgo, y del de Pskov, próximo a la frontera con Estonia.
En las últimas semanas se han registrado episodios similares en otros países bálticos y en Finlandia. En Letonia, dos de estos aparatos impactaron a poca distancia de la frontera, lo que desencadenó una crisis política que terminó primero con el cese del ministro de Defensa y, posteriormente, con la dimisión de la primera ministra, Evika Silina.