Una década después de la ONU, la violencia contra el personal sanitario sigue desatada

MSF denuncia diez años de incumplimiento de la resolución 2286 de la ONU mientras se multiplican los ataques contra personal e instalaciones sanitarias.

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Palestinos entre edificios destruidos por los bombardeos del Ejército de Israel contra el barrio de Shujaia, en la ciudad de Gaza, en el norte de la Franja (archivo) Omar Ashtawy/APA Images via ZUMA / DPA

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Una década después de la aprobación por unanimidad de la resolución 2286 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que en teoría debía reforzar la salvaguarda de los servicios médicos en la guerra, los trabajadores de la salud y los centros sanitarios continúan siendo atacados de forma deliberada en múltiples frentes de conflicto.

Médicos Sin Fronteras (MSF) marca este aniversario denunciando un incumplimiento sistemático de aquel compromiso internacional. La organización recuerda que "Hospitales, ambulancias y personal médico son atacados casi a diario en conflictos armados" y honra la memoria de los 21 cooperantes de la entidad humanitaria que han perdido la vida desde la adopción de la resolución, el 3 de mayo de 2016.

El presidente internacional de MSF, Javid Abdelmoneim, ha criticado el "flagrante desprecio" hacia la obligación de proteger las misiones médicas en escenarios bélicos, una situación que ha normalizado el derramamiento de sangre entre los trabajadores de la salud.

"Lo que antes se consideraba excepcional ahora es algo común", ha manifestado. "Los Estados que se comprometieron a proteger la atención médica en 2016 deben dejar de escudarse en excusas y culpar a otros, y actuar".

En este periodo de 10 años, los ataques contra la atención sanitaria han abarcado desde bombardeos aéreos sobre hospitales en Siria y Yemen hasta ofensivas de artillería contra centros médicos en Ucrania y Palestina, pasando por ataques con drones a un hospital en Birmania y agresiones a ambulancias claramente identificadas en Camerún, Haití y Líbano.

Solo en 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró 1.348 agresiones contra instalaciones de salud, en las que murieron 1.981 personas.

Abdelmoneim subraya que la provisión de cuidados médicos en contextos de guerra atraviesa una situación crítica, al constatarse ataques reiterados contra el personal y las infraestructuras sanitarias en casi todos los conflictos de la última década.

"La protección que nos otorga el Derecho Internacional Humanitario, tanto a nosotros como a nuestros pacientes, debe respaldarse con acciones, no solo con palabras", ha zanjado.