Una jueza federal ha concluido que Kilmar Ábrego García, el migrante salvadoreño deportado a El Salvador en uno de los casos más simbólicos de la estricta política migratoria del presidente Donald Trump, no puede ser arrestado de nuevo mientras la Administración intenta expulsarle a terceros países.
La magistrada del estado de Maryland, Paula Xinis, ha indicado que no existe “base legal” para que los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) vuelvan a detener a Ábrego García y lo mantengan bajo custodia hasta que se materialice su deportación, dado que su salida del país no parece cercana, según ha informado la cadena CNN.
La Administración Trump conserva la opción de recurrir el fallo ante un tribunal federal de apelaciones con sede en Richmond. La misma jueza ya resolvió en diciembre que Ábrego García debía quedar en libertad ante la falta de una orden de expulsión en vigor.
Pese a ello, el migrante continúa sometido a estrictas condiciones de libertad, como no abandonar el estado de Maryland sin autorización judicial ni salir de su vivienda salvo para acudir al trabajo, a la iglesia o a una cita médica.
Tras regresar a Estados Unidos después de haber sido deportado por un “error administrativo” a El Salvador, Ábrego fue imputado por tráfico de personas ante un tribunal de Nashville, en Tennessee, donde fue detenido en 2022 durante un control de tráfico en el que transportaba a nueve personas en situación irregular.
De acuerdo con la Fiscalía, Ábrego García trasladó a migrantes indocumentados en Estados Unidos en más de 100 trayectos entre Texas, Maryland y otros estados. El salvadoreño ha sido además señalado por supuestos vínculos con la Mara Salvatrucha, aunque se declaró no culpable de todos esos cargos.
El migrante fue deportado inicialmente a mediados de marzo y recluido en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador —impulsado por el presidente Nayib Bukele—, pero la Justicia ordenó su regreso a Estados Unidos al determinar que se trataba de un error administrativo. Desde entonces, las autoridades estadounidenses han intentado expulsarle a otros países.