Al menos doce personas han perdido la vida, entre ellas una niña y once integrantes de las fuerzas de seguridad paquistaníes, en un asalto perpetrado por hombres armados no identificados contra un puesto de control situado en la provincia de Jáiber Pastunjua, en la frontera con Afganistán. Por el momento, no se ha producido ninguna reivindicación oficial de la acción.
El Ejército de Pakistán ha detallado en un comunicado que el “cobarde ataque terrorista” tuvo como objetivo un puesto de control en Bajaur y ha atribuido la autoría al grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes, al que ha calificado como “un grupo subsidiario indio”.
“Los asaltantes intentaron penetrar en el puesto de seguridad, pero sus planes malignos fueron desarticulados de forma rápida y decisiva por la respuesta decidida de las fuerzas de seguridad paquistaníes”, ha indicado la nota castrense, antes de precisar que en los choques murieron once agentes y doce atacantes.
El comunicado subraya además que “en un acto desesperado, los atacantes empotraron un vehículo cargado de explosivos en la valla del perímetro”, lo que provocó el colapso de la estructura y ocasionó daños “graves” en varios edificios residenciales cercanos, causando la muerte de “una niña inocente”.
Asimismo, el Ejército ha señalado que “hay en marcha operaciones de limpieza para eliminar a cualquier otro extremista respaldado por India en la zona”, y ha insistido en que las operaciones antiterroristas “continuarán a toda máquina para arrasar la amenaza del terrorismo patrocinado desde el extranjero”. “Los sacrificios de los valientes soldados y los civiles inocentes reforzarán nuestro compromiso inamovible de salvaguardar la nación a toda costa”, ha remachado.
La franja limítrofe con Afganistán arrastra desde hace años una situación de inestabilidad, marcada en gran medida por los ataques del TTP, que hasta ahora no se ha pronunciado sobre lo ocurrido en Bajaur. El grupo se ve envuelto en acusaciones que apuntan a un presunto respaldo por parte de India y de los talibán afganos, algo que tanto Nueva Delhi como Kabul han rechazado.