El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha advertido este jueves sobre la “expansión” del brote de ébola en República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, y ha urgido a “actuar con mucha rapidez” para frenar la propagación de la enfermedad. La organización subraya que es imprescindible disponer de “suficientes suministros y suficientes equipos”, algo que requiere un respaldo financiero internacional en un contexto de recortes en la ayuda humanitaria.
El director ejecutivo de UNICEF España, José María Vera, ha señalado que “el ébola se está expandiendo por RDC de una forma especial, pero también Uganda”, recordando que el país africano “está afectado por un conflicto desde hace años, por otros brotes, por otras epidemias, tanto de sarampión como de cólera, y por lo tanto es un contexto que es especialmente difícil y muy retador ante una expansión de un virus tan agresivo y tan letal como es el ébola”.
En esta línea, ha avisado de que “hay un riesgo además de que se expanda hacia otros países y en esa propia región”, por lo que ha insistido en que “hace falta actuar”. “Hace falta frenarlo”, ha recalcado, subrayando que contener el brote es viable “si se actúa con mucha rapidez, si se aportan suficientes suministros y suficientes equipos, si hay una prevención y si se actúa sobre la prevención de una manera muy contundente”.
Vera ha explicado que “es un virus que afecta además de una forma especial a la infancia, no solo por las infecciones”, subrayando que los menores sufren también las interrupciones de los servicios básicos, la pérdida de familiares y “el riesgo de quedarse solas”, así como la desinformación, “el estigma” y “el miedo a que se puedan contagiar”.
Asimismo, ha destacado que UNICEF ya está “actuando con toda la contundencia” frente al brote, entre otras cosas mediante el envío de 50 toneladas métricas de suministros esenciales, como pastillas de jabón, pastillas potabilizadoras y equipos de higiene básica. Ha reiterado que “todo lo que tenga que ver con esa prevención, con el elemento de la salud básica, resulta esencial para que el ébola no se expanda”.
Según ha precisado, “hemos posicionado un equipo de respuesta rápida multidisciplinar que puede actuar en varios frentes. Resulta esencial la capacidad que 2.000 trabajadores de salud primaria, los que están en los últimos rincones y en las comunidades, estén protegidos, por un lado, tengan toda la información y puedan actuar sobre la prevención”.
Por este motivo, ha recalcado que UNICEF precisa “apoyo económico en un momento de recortes fuertes de la cooperación internacional y de forma especial para la acción humanitaria”, además de acceso humanitario a las áreas afectadas, que “están afectadas por la violencia y por el conflicto”. “Si no accedemos, la probabilidad de que se expanda ese virus es más alta”, ha concluido.
ACH reclama una respuesta inmediata ante la cepa Bundibungyo
En paralelo, la directora nacional de Acción contra el Hambre (ACH) en RDC, Julie Drouet, ha alertado del peligro que supone que la cepa responsable del brote, la Bundibungyo, carezca de vacuna o tratamiento aprobado, tal y como ya ha señalado la Organización Mundial de la Salud (OMS), que el pasado fin de semana declaró la emergencia internacional por este brote.
“Estamos ante la cepa Bundibungyo, para la cual no existe actualmente vacuna ni tratamiento específico”, ha indicado. “Nuestra presencia en Mongbwalu, epicentro del brote, nos permite ver que la respuesta debe ser inmediata para evitar una catástrofe mayor en comunidades ya agotadas por el conflicto. Aunque no exista vacuna, una atención a tiempo sí puede salvar vidas”, ha defendido.
La ONG ha remarcado que la situación en RDC “es crítica” por la combinación del virus y las condiciones estructurales que favorecen su avance. La falta de vacunas obliga a centrar la respuesta en las medidas de contención y prevención, algo muy complicado en medio de una grave crisis humanitaria y de grandes desplazamientos de población por el conflicto armado.
En la provincia de Ituri, 1,5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente, una cifra que podría aumentar si el brote obliga al cierre de mercados. Además, solo el 30% de los centros de salud de la zona dispone de acceso al agua, lo que dificulta algo tan básico como el lavado de manos para cortar la cadena de transmisión.
Ante este escenario, Drouet ha pedido a los donantes que liberen fondos de forma inmediata, recordando que el Plan de Respuesta Humanitario solo se financió al 25% el año pasado. “No podemos abandonar a la población; sin financiación para la respuesta de salud y nutrición, el impacto del virus puede ser irreversible”, ha advertido.
La tasa media de letalidad del virus del ébola ronda el 50%, con síntomas iniciales que pueden aparecer de forma súbita, como fiebre, cansancio, malestar general, dolores musculares y dolor de cabeza y de garganta. Posteriormente pueden surgir vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones cutáneas y signos de deterioro de la función renal y hepática.
RDC —que en diciembre de 2025 decretó el fin de su último brote de ébola, en la región de Kasai— es considerado el país con mayor experiencia mundial en el control de esta enfermedad, tras haber afrontado más de una docena de brotes desde que el virus fue identificado en 1976 en un doble brote cuyo epicentro se situó en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, que dio nombre al virus.