Así es el voto católico en Estados Unidos que puede complicarle las elecciones a Trump y a los republicanos

El choque entre Donald Trump y el Vaticano por la guerra en Oriente Medio abre una nueva incógnita electoral en Estados Unidos. Según un análisis de Newsweek, la tensión con el papa León XIV puede añadir presión sobre el Partido Republicano en varios estados y distritos competidos, justo cuando el respaldo de Trump entre los católicos muestra señales de desgaste

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El voto católico lleva años siendo uno de los bloques más difíciles de encasillar en la política estadounidense. Durante gran parte del siglo XX estuvo mucho más cerca del Partido Demócrata, pero desde comienzos de los 2000 se ha ido convirtiendo en un electorado más mixto, más móvil y mucho menos previsible. En 2024, de hecho, Trump ganó entre los católicos con un 55% frente al 43% de Kamala Harris, según Pew Research, consolidando un giro que ya se había notado en los últimos ciclos electorales.

Eso no significa, sin embargo, que el bloque católico vote en automático ni que responda siempre igual a los mensajes del Partido Republicano. Precisamente ahí está el interés de la pieza de Newsweek: sostiene que una parte de ese voto, que ayudó a Trump a imponerse en 2024, podría volverse más incómodo para el GOP si la tensión con el Vaticano sigue creciendo y se convierte en un problema moral y político visible para muchos creyentes.

El choque entre Trump y el Vaticano que inquieta al Partido Republicano

La fricción se ha agravado con la posición pública del papa León XIV sobre la guerra con Irán. El pontífice ha criticado la retórica bélica de Trump y calificó como “verdaderamente inaceptable” la amenaza de destruir “toda una civilización” si Teherán no cedía a las exigencias de Washington sobre el estrecho de Ormuz. Desde entonces ha insistido en la necesidad de buscar la paz y rechazar una guerra que, a su juicio, solo aumenta el odio y la inestabilidad mundial.

En paralelo, la tensión política entre Washington y la Santa Sede ha ido subiendo de tono. Newsweek recoge el malestar generado tras informaciones sobre una reunión a puerta cerrada entre representantes del Vaticano y del Pentágono celebrada en enero, aunque el Departamento de Defensa negó la versión más agresiva de aquel encuentro y aseguró que fue una conversación respetuosa. Aun así, el clima de fondo ya estaba ahí: una parte relevante del catolicismo estadounidense empieza a ver con más distancia el nuevo tono del trumpismo en política exterior.

Por qué este bloque puede ser decisivo en las elecciones de 2026

El dato más delicado para los republicanos no es solo el conflicto con el Papa, sino que coincide con un deterioro reciente de Trump entre los propios católicos. Según la encuesta de Fox News citada por Newsweek, la aprobación del presidente entre este grupo cae ahora al 48%, mientras que el 52% desaprueba su gestión. En febrero, en cambio, el balance era el inverso: 52% de aprobación y 48% de desaprobación. Es un movimiento pequeño, sí, pero en unas elecciones de mitad de mandato eso puede bastar para mover escaños.

Y no hablamos de pocos votantes ni de un detalle marginal. Newsweek sitúa el foco en varios estados y distritos donde el peso católico es alto y las carreras están muy ajustadas. En la Cámara de Representantes aparecen zonas competitivas de Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Nueva York, Nueva Jersey y Texas. En el Senado, el análisis señala estados especialmente sensibles como Michigan, Maine, Carolina del Norte, Georgia, Ohio, Alaska y New Hampshire. En todos ellos, incluso un desplazamiento modesto del voto católico podría alterar el resultado.

El voto católico no es uniforme, pero sí puede inclinar elecciones

Esa es la clave que conviene no perder de vista. El voto católico en Estados Unidos no es homogéneo ni obedece automáticamente a Roma. Trump ganó en 2024 pese a años de choques con el papa Francisco y pese a críticas veladas de la Iglesia sobre su política migratoria. Pero una cosa es que el Vaticano no dicte el voto y otra muy distinta que sus posiciones no influyan nada, sobre todo cuando entran en juego asuntos como la guerra, la moral pública o el uso de un lenguaje abiertamente belicista.

Por eso el riesgo para los republicanos no pasa por una estampida católica ni por un vuelco masivo de un día para otro. Pasa más bien por una erosión lenta en suburbios, distritos competitivos y estados donde el margen es estrecho. Ahí, unos pocos puntos pueden abrir o cerrar mayorías. Y eso explica por qué el pulso entre Trump y el Vaticano ha dejado de ser solo una disputa diplomática para convertirse también en una amenaza electoral muy concreta. 

Qué se juega realmente Trump con este conflicto

A corto plazo, Trump mantiene una base católica importante y la Casa Blanca sigue defendiendo que lo que importa al electorado es la imagen de firmeza y seguridad del presidente. Pero el problema para el GOP es que 2026 no se decidirá solo en grandes mayorías nacionales, sino en un puñado de carreras muy ajustadas donde un cambio de humor en un bloque concreto puede resultar letal. Si el enfrentamiento con el Vaticano se consolida y se convierte en un símbolo de desgaste moral o político entre votantes creyentes, los republicanos podrían descubrir que uno de sus apoyos más valiosos ya no es tan sólido como parecía.