Vucic arremete contra las políticas de Montenegro a pocos días del 20º aniversario de su independencia

Vucic critica con dureza la línea política de Montenegro, aunque asegura respetar su soberanía, en plena conmemoración de los 20 años de independencia.

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El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic Europa Press/Contacto/Marko Dimic
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El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, ha manifestado este viernes que Belgrado sigue reconociendo la integridad territorial y la soberanía de Montenegro, aunque ha lanzado duras críticas contra las decisiones políticas de Podgorica en la antesala del 20º aniversario de la restauración de su independencia.

En un largo texto dirigido a la ciudadanía montenegrina y difundido por el portal Borba.me, Vucic ha escrito: “Lo admito, somos culpables y lamentamos haberte querido (Montenegro) más de lo que tú nos querías a nosotros. No nos molesta que estés orgulloso de pertenecer a la OTAN, no te hemos dicho nada al respecto; lo que nos molesta es que no te guste que queramos proteger y defender nuestro país, que no olvidemos la matanza de nuestros hijos y de nuestra gente en la República Federativa de Yugoslavia, y que queramos ser militarmente neutrales”.

El dirigente serbio ha cargado asimismo contra “funcionarios y partidarios de políticas antiserbias” que, según él, han acusado a Belgrado de “amenazar la independencia de Montenegro”. “Sin embargo, los hechos dicen otra cosa. Serbia, en efecto, respeta la integridad territorial y la soberanía de Montenegro y nunca las ha cuestionado”, ha subrayado.

En la misma línea, ha recalcado que Serbia no ha tildado a Montenegro de “genocidio, ni directa ni indirectamente”, mientras que, en contraste, ha recordado que responsables políticos montenegrinos “han aprobado resoluciones en tres ocasiones sobre el supuesto genocidio cometido por los serbios”.

Vucic ha reprochado también que, apenas dos años después de la separación, Montenegro optara por reconocer la independencia de Kosovo. “Pretenden que nos alegremos y que no les digamos nada al respecto y hemos guardado un silencio tan absoluto que pronto empezarán a explicarnos que esta decisión, de hecho, se tomó en función de los intereses de Serbia”, ha indicado.

El presidente serbio ha añadido irónicamente: “Le deseo a Montenegro todo el éxito, a pesar de que cada reunión de funcionarios montenegrinos comienza y termina con Montenegro señalando la diferencia entre sí y Serbia, porque Serbia, que está bajo la influencia maligna de Rusia, no quiso imponer sanciones a ese mal global”.

Podgorica ha contestado a estas afirmaciones mediante una nota del Ministerio de Exteriores montenegrino, en la que ha deplorado “una retórica que no contribuye a las buenas relaciones de vecindad ni al respeto mutuo entre ambos Estados, reconocidos internacionalmente”.

En ese comunicado, el Gobierno montenegrino ha puntualizado: “Recordamos que Montenegro no se separó de Serbia, ni formó parte de ella en el sentido que pretende presentar el presidente Vucic. Por el contrario, Montenegro y Serbia fueron miembros en igualdad de condiciones de la unión estatal surgida tras la disolución de la antigua Yugoslavia, y al restaurar su independencia, Montenegro permitió a Serbia mantener su autonomía estatal y jurídica como Estado independiente”.

Desde Belgrado, el Ministerio de Exteriores serbio ha replicado con otra declaración difundida en redes sociales, en la que ha sostenido que Vucic ha ejercido “su inalienable derecho a expresar su propia opinión”, sin pronunciar “un una sola palabra desagradable hacia o en relación con Montenegro”.

Según esa nota, el mandatario serbio “ha tenido una postura completamente legítima y en nada ofensiva: que no desea celebrar la separación de dos Estados cercanos y fraternales. Con pesar constatamos que el Ministerio de Exteriores de Montenegro sigue recurriendo a una retórica que no contribuye al desarrollo de relaciones de buena vecindad y al respeto mutuo entre dos Estados soberanos mutuamente reconocidos”.

Entre 2003 y 2006, Serbia y Montenegro integraron un único Estado, la Unión Estatal de Serbia y Montenegro. Posteriormente, la exrepública yugoslava montenegrina, con unos 600.000 habitantes, respaldó en referéndum su independencia de Serbia y, en 2008, procedió a reconocer la independencia de Kosovo.