15 años del 15M: del rodea el Congreso a la sopa de letras

La acampada en la Plaza del Sol sentó las semillas de la "nueva política". El fin del bipartidismo, los gobiernos de coalición y la división a la izquierda de la izquieda son solo algunas de las consecuencias que provocó el movimiento social que cambió España hace una década y media

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Ilustración Demócrata |

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"¡Que no, que no, que no nos representan!". "Lo llaman democracia y no lo es". Un día como hoy hace 15 años estas proclamas amenizaban el paso de 100.000 manifestantes hacia la Puerta del Sol. Paralelamente, en otros puntos de España, y en perfecta coordinación, millares de personas se echaron a la calle para protestar contra la clase política y las élites del mercado.

La crisis económica estaba en máximos, el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero daba sus últimos coletazos y la plaza desde la que los españoles despiden cada 31 de diciembre el año se convirtió en el epicentro del cambio. El Movimiento del 15M estaba en marcha y la política española no volvería a ser la misma.

Durante 28 días la plaza de la Puerta del Sol estuvo acampada. El Ejecutivo socialista no se atrevió a desalojarla y la imagen dio la vuelta al mundo. El conocido como “movimiento de los indignados” atacaba por igual a PP y PSOE, y criticaba las privatizaciones promovidas por la UE como respuesta a la crisis financiera de 2008.

Fue el caldo de cultivo de la "nueva política", el fin del bipartidismo y el nacimiento de una nueva forma de comunicar, como recogió en su obra Como el #15M cambió la información, la periodista Carmela Ríos.

Tensión en las Cortes

A mediados de junio de 2011, la concentración fue desalojada y la Puerta del Sol recuperó su trajín constante. Pero aunque las acampadas físicas terminaron, el movimiento continuó activo a través de asambleas de barrio y de “mareas” en defensa los servicios públicos amenazados por los recortes primero de Zapatero y luego de Mariano Rajoy. Durante meses, se celebraron manifestaciones multitudinarias en cientos de ciudades y pueblos.

Ese espíritu reivindicativo estuvo detrás de uno de los episodios más tensos de la ola de indignación que sacudió la sociedad española: la acción "Rodea el Congreso". También conocida como 25-S, fue una manifestación convocada para el 25 de septiembre de 2012 con la intención de rodear las inmediaciones de la Cámara Baja.

Durante esa tarde de otoño, la Carrera de San Jerónimo y la Plaza de Neptuno estuvieron colapsadas. Los asistentes desbordaron los dos cordones de seguridad, hubo 34 detenidos y 64 heridos, 27 de ellos policías, y las imágenes de las cargas despertaron una avalancha de solidaridad con los convocantes y fuertes reacciones políticas.

La entonces Delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, llegó a calificar la convocatoria de "Golpe de Estado". Pero no fue la única que evocó la figura de Antonio Tejero durante el 23F para referirse a este episodio.

El entonces portavoz socialista de Sanidad en el Congreso, José Martínez Olmos, escribió en su cuenta de Twitter (ahora X): "'Acampar dentro del Congreso como hizo Tejero (el 23-F de 1981) o fuera, como ahora se pretende para el 25-S, tiene idéntica finalidad: secuestrar la soberanía". 

Por su parte, Eduardo Madina, en 2012 secretario general del grupo parlamentario socialista, consideró que las cargas policiales del Congreso eran "claramente excesivas" y consideró que al Gobierno "el país se le está yendo de las manos".

Un mes antes, el presidente del Congreso Jesús Posada (PP) había mostrado su confianza en que el Ministerio del Interior adoptara "las medidas oportunas" para asegurar la inviolabilidad del Parlamento ante "algaradas callejeras". A la vista quedó que el dispositivo de seguridad se vio desbordado.

macrojuicio:

El pasado mes de junio, trece años después de las protestas de “Rodea el Congreso” de 2012, la Audiencia de Madrid dictó sentencia para los 21 acusados. La Fiscalía llegó a pedir un total de 112 años de cárcel, pero todas las penas fueron notablemente rebajadas por la dilatación del proceso. 

Durante el proceso, las defensas denunciaron irregularidades policiales y falta de investigación sobre presuntos abusos durante las detenciones, en un contexto en el que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya había condenado a España por no investigar adecuadamente denuncias de violencia policial relacionadas con aquella protesta. 

Asaltar los cielos

Dos años después, parte del espíritu y de los anhelos del 15M fueron recogidos y canalizados por Podemos. Al frente de la formación morada estaban algunos de los rostros más populares del "movimiento de los indignados": Pablo Iglesias, Carolina Bescansa, Juan Carlos Monedero...

En un hecho sin precedentes, Podemos irrumpió en el espectro electoral con cinco eurodiputados en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014. Usando como imagen de campaña la icónica coleta de Iglesias, el partido que proclamaba el fin de la casta logró llegar a las instituciones. "El cielo no se toma por consenso, se toma por asalto", sentenció el líder morado en plena celebración de los resultados.

En las elecciones generales de 2016 llegaría la consagración de la "nueva política". Podemos rozó el "sorpaso" al PSOE y Ciudadanos irrumpió en el centro-derecha del tablero cargando también contra el bipartidismo. Por primera vez en la historia, la fragmentación parlamentaria obligó a la repetición electoral y se exploró un posible gobierno de coalición de izquierdas que terminaría cristalizando en 2019.

Caminos separados

15 años después de la acampada en Sol, el espacio político a la izquierda del PSOE que, con el permiso de Izquierda Unida, renació tras el 15M se ha fracturado en múltiples ocasiones. Por el camino, dos gobiernos de coalición, dos vicepresidentes del Gobierno y nueve ministros vinculados, primero a Podemos y después a Sumar. 

La división interna en la formación morada, llevó primero a la escisión de Más Madrid y Más País, y después al nacimiento de Sumar, con Yolanda Díaz al frente. Podemos, que llegó a sacar 71 diputados, ahora cuenta con una representación residual en la Cámara Baja. Cinco diputados integrados en el Grupo Mixto, después de concurrir a las elecciones con Sumar, pero decidir no formar parte del mismo grupo parlamentario.

La falta de unanimidad en este espacio ideológico salta a la vista con cada nueva convocatoria electoral. Sin ir más lejos, en las elecciones andaluzas del próximo domingo 17 de mayo, Adelante Andalucía y Por Andalucía concurren en candidaturas diferentes.