El exteniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero ha muerto este miércoles a los 93 años en el municipio valenciano de Alzira, según ha confirmado la abogada de su familia, Ángeles Cañizares, que subraya ha fallecido “de forma serena, en paz, rodeado de toda su familia”.
Tejero llevaba años retirado de la vida pública. En 1981 su entrada en el Congreso, pistola en mano en el 23F, puso en jaque a la joven democracia española que echaba a andar. Por aquel hecho, fue condenado a 30 años por rebelión militar y pasó 15 años en prisión hasta 1996.
Su fallecimiento se ha producido en el día en el que el Gobierno ha desclasificado 153 documentos secretos sobre el intento del golpe de Estado.
«¡Quieto todo el mundo!»
«Sonando ráfagas de metralleta, queda interrumpida la sesión». Así concluye el Diario de Sesiones del 23 de febrero de 1981. El Pleno tenía previsto investir a Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno. La entrada de Tejero acompañado de un grupo de guardia civiles pistola en mano lo impidió.
Cuarente y ocho horas antes, el sustituto del dimitido Adolfo Suárez no había alcanzado la mayoría absoluta exigida en primer vuelta y la votación había quedado emplazada. Para entonces las cuentas sí salían: a los votos de los diputados de la UCD, Calvo-Sotelo iba a sumar la abstención de Alianza Popular.
Sin embargo, con la irrupción de Tejero en el hemiciclo, a las 18:20 de la tarde, quedaron retenidas en la Carrera de San Jerónimo cientos de personas. Entre ellas, los diputados, el Gobierno saliente y un grupo de senadores. La tediosa votación nominal de la investidura se estaba retransmitiendo por la radio y ese fue el único medio a través del cual se pudo ser testigo directo del sonido de las balas. Todo el poder ejecutivo y gran parte del legislativo quedaron sometidos durante las siguientes 17 horas, con el consecuente e incierto vacío de poder.
Todos los parlamentarios se tiraron al suelo salvo tres: el entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez; su vicepresidente, Manuel Gutiérrez Mellado; y el secretario general del Partido Comunista (PCE), Santiago Carrillo.
El golpe comenzó a venirse abajo tras el mensaje televisado, ya de madrugada, del Rey Juan Carlos I. Vestido con el uniforme de capitán general de las Fuerzas Armadas, el monarca expresó el respaldo de la Corona a la Constitución y al sistema democrático.
Sin apoyo militar ni respaldo político, Tejero terminó por rendirse. Pasadas las 12.00 horas del 24 de febrero, los guardias civiles abandonaron el Congreso y los diputados recuperaron la libertad.
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Intentona previa
Antes del 23-F, Tejero participó en la denominada ‘Operación Galaxia’, otra intentona golpista gestada en 1978 por un grupo de militares que consistía en asaltar al Gobierno durante una reunión en el Palacio de la Moncloa, aprovechando que el Rey se encontraba fuera de España de viaje oficial a México. El complot fue desarticulado antes de su ejecución y el teniente coronel fue juzgado y condenado a siete meses de cárcel, lo que no le impidió continuar su carrera en el Instituto Armado hasta el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
Apariciones públicas
Desde que fue puesto en libertad sus señales de vida pública han sido escasas, aunque notorias. En 2006 publicó una carta al director del ‘Melilla Hoy’ asegurado que el Estatut catalán «mataría» a España; en 2012 denunció al entonces presidente de Cataluña, Artur Mas, por «conspiración y proposición para la sedición»; y en 2023 denunció al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por «traición a España» por negociar su investidura con independentistas catalanes y «asesinos de ETA».
Nacido el 30 de abril de 1932 en Alhaurín el Grande (Málaga), Antonio Tejero era teniente coronel de la Guardia Civil en 1981, cuerpo al que se incorporó en 1951 y del que fue expulsado tras encabezar el intento de golpe del 23F. Fue visto por última vez el 24 de octubre de 2019, cuando acudió al cementerio de El Pardo-Mingorrubio (Madrid) para la reinhumación del dictador Francisco Franco tras ser exhumado del Valle de los Caídos. Fue recibido por los partidarios de Franco entre gritos de «Viva Tejero», «Arriba España» o «Gracias por todo, Antonio».