La Junta de Portavoces del Congreso es el órgano encargado de ordenar el Pleno los martes a media mañana. Está compuesta por la presidencia de la Cámara Baja y los portavoces de los diferentes grupos parlamentarios.
En la actual legislatura, la componen diez miembros y ocho son mujeres, incluyendo a la presidenta del Congreso, Francina Armengol. Aunque hoy en día hay un 80% de representación femenina, lo que implica que los grupos parlamentarios han apostado por mujeres como rostro y voz de sus políticas, hubo que esperar hasta 1991 para que una diputada se sentara en la Junta de Portavoces.
Por el Grupo Mixto
De acuerdo con el archivo histórico del Congreso, Arantza Mendizábal es la primera mujer nombrada portavoz de un grupo parlamentario. Mendizábal fue elegida diputada en 1989 por Euskadiko Ezkerra (EE), un partido vasco de izquierdas que se acabaría integrando en el Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE), y ella engrosando las filas del Grupo Socialista.
Pero en aquella IV Legislatura (1989-1993), la parlamentaria vasca se adscribió al Grupo Mixto. Una agrupación en la que la mayoría de los diputados pertenecen a partidos que solo han logrado un único representante o dos. La portavocía en la bancada mixta es rotatoria entre los distintos partidos que la integran y lo habitual en esa época era ejercerla durante un mes. Mendízabal asumió esta labor por primera vez octubre de 1991 y repetiría en agosto de 1992.
En la siguiente legislatura, la última de Felipe González en la Moncloa, también hubo una mujer periódicamente en la Junta de Portavoces. Fue Pilar Rahola, diputada por ERC. En los años posteriores y hasta el 2000, la presencia de mujeres en este órgano estuvo siempre ligada a la portavocía del Grupo Mixto: Begoña Lasagabaster (Eusko Alkartasuna, escisión del PNV), Olaia Fernández (BNG), Uxue Barcos (Geora Bai) o Rosa Díez (UPyD).
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Solo hubo una excepción: Luisa Fernanda Rudi, que como presidenta del Congreso dirigió las reuniones durante cuatro años. Sin embargo, los grupos seguían confiando por abrumadora mayoría en hombres para encomendarles la portavocía.
En 2008, Mariano Rajoy designaría a Soraya Sáenz de Santamaría como portavoz del Grupo Popular. Fue la primera vez que un gran partido ponía al frente de su grupo parlamentario a una mujer. En el PSOE, esta hazaña llegaría en 2012 con la elección de Soraya Rodríguez.
Mayoría, pero en segunda línea
La XIII Legislatura (2019-2019) resultó fallida, pero en los apenas seis meses que estuvo constituida dejó un hito histórico: en la Junta de Portavoces, ellas eran mayoría. Aunque los principales partidos habían concurrido con hombres como candidatos a la presidencia del Gobierno, sus números dos en el Congreso eran mujer, salvo en Vox: Cayetana Álvarez de Toledo (PP); Adriana Lastra (PSOE); Irene Montero (Podemos); Inés Arrimadas (Ciudadanos); Laura Borràs (Junts). Además, tras Rudi y Ana Pastor, Meritxell Batet fue elegida presidenta del Congreso.
La situación actual nada tiene que ver con la que se registró en las primeras décadas de la democracia. Sin embargo, y a pesar de los avances, aunque el rostro y la voz del arco parlamentario es femenino, la dirección y el liderazgo sigue estando en manos de ellos.