Las acusaciones formuladas por la Audiencia Nacional contra el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero por supuestos delitos de organización criminal y tráfico de influencias han causado perplejidad en el Ejecutivo, que por el momento se inclina por respaldar la versión del antiguo líder socialista.
En el Gobierno admiten que la imputación ha supuesto un "palo", pero tras analizar el auto dictado por el juez José Luis Calama continúan cerrando filas en torno al expresidente y dan por hecho que el actual jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, saldrá en su defensa este miércoles durante la sesión de control en el Congreso de los Diputados.
Está previsto que este asunto centre el choque dialéctico entre Sánchez y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, apenas un día después de conocerse la investigación abierta contra Zapatero por el 'caso Plus Ultra'.
En Moncloa recuerdan que Zapatero ha acompañado a Sánchez en todas las crisis de los últimos años y también cuando se han abierto causas judiciales que afectan a su mujer, Begoña Gómez, y a su hermano, David Sánchez. Por ello, en el Gobierno dan por descontado que el presidente actuará de la misma manera y "estará ahí".
Confianza en su integridad y dudas sobre el auto
Según distintas fuentes del Ejecutivo y del PSOE, la impresión general es que no resulta creíble que Zapatero, al que califican como una figura íntegra, haya incurrido en las conductas descritas en el auto de Calama, donde se le sitúa en la cúspide de una presunta red de tráfico de influencias destinada a obtener beneficios económicos.
El juez instructor llega a cuantificar en dos millones de euros la suma que habría recibido Zapatero por poner a disposición de terceros sus contactos y su acceso a altos cargos de la Administración. Sin embargo, en su partido insisten en que necesitan pruebas sólidas antes de dar por buenas esas acusaciones.
En el entorno socialista siguen apostando por su inocencia y sostienen que resulta incoherente que se haya volcado tanto con el partido y en las campañas electorales —en la andaluza participó en al menos siete actos— mientras, en paralelo, realizaba las actividades irregulares que se describen en el auto de imputación. "Si hubiese algo no haces eso, te dedicas a una cosa u otra", apunta un miembro del Gobierno.
El propio Zapatero desmintió los hechos este martes en un vídeo remitido a los medios de comunicación, en el que defendió que toda su actuación, tanto pública como privada, se ajusta a la legalidad y recalcó además que "jamás" realizó gestiones a favor del rescate de la aerolínea 'Plus Ultra'.
Reclamo de más explicaciones y críticas al auto
Aunque la posición predominante en el Gobierno y en el PSOE es que Zapatero es una persona "honesta" y cuesta aceptar que haya cometido alguna ilegalidad, en algunos sectores del partido le reclaman que ofrezca más detalles de los que ha dado en el citado vídeo.
La mayoría de las fuentes consultadas asume, además, que se trata solo del arranque de un procedimiento complejo y de largo recorrido. Sobre el auto de Calama, varios dirigentes coinciden en que no aporta pruebas directas sobre la supuesta implicación de Zapatero en actividades delictivas, ya que se limita a recoger referencias de terceros.
Al mismo tiempo, hay quien critica que en la resolución judicial no se identifique a la persona que habría sido "influenciada" por las gestiones atribuidas al expresidente y otros dan por hecho que el rescate de Plus Ultra se habría aprobado en cualquier caso, al margen de las actuaciones que ahora se investigan.