El proyecto del Gasoducto África Atlántico (GAA), impulsado por Marruecos para transportar gas desde Nigeria a través de varios países de África Occidental hasta Europa, ha sido calificado como un ‘elefante blanco’ por la consultora North Africa Risk Consulting (NARCO). Según la firma, el elevado coste de esta infraestructura, estimado en 25.000 millones de dólares, haría que su amortización tardase unos 288 años, teniendo un impacto mínimo en el panorama energético europeo.
El gasoducto, que tendría una capacidad de 30.000 millones de metros cúbicos anuales, permitiría a Marruecos exportar hasta 18.000 millones a Europa. Sin embargo, NARCO destaca que las reservas de gas de Nigeria están disminuyendo y que cada país por el que pasa el gasoducto retendría una parte del flujo, reduciendo significativamente la cantidad final que llegaría a Marruecos.
Además, la consultora cuestiona la viabilidad del proyecto al compararlo con otros gasoductos y enfatiza que los beneficios económicos y sociales prometidos son exagerados. Geoff Porter, analista experto en la región, sugiere que el verdadero interés de Marruecos podría estar más relacionado con afirmar su soberanía sobre el Sáhara Occidental y con una estrategia de marketing para obtener fondos europeos, en lugar de con las ventajas energéticas del gasoducto.
En contraste, el proyecto rival de Argelia parece más viable, ya que implicaría menos complicaciones geopolíticas y técnicas, según Porter. Este contexto pone en relieve no solo la competencia entre Marruecos y Argelia, sino también los desafíos en la implementación de mega proyectos infraestructurales en la región.










