Aznar vincula la presidencia de Sánchez a Bildu y los escaños heredados de ETA

Aznar reclama firmeza ante ETA, reivindica la política antiterrorista del PP y vincula la presidencia de Sánchez al apoyo parlamentario de Bildu.

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El expresidente del Gobierno, José María Aznar, durante el acto de homenaje a Manuel Giménez Abad, en el Hotel NH Collection Gran Hotel, a 4 de mayo de 2026, en Zaragoza, Aragón (España). Europa Press

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El expresidente del Gobierno José María Aznar ha llamado a los demócratas a saldar "de una vez" la "deuda pendiente" con Manuel Giménez Abad y con todas las víctimas de la banda terrorista ETA, reclamando un compromiso firme con la "tarea inconclusa" de "deslegitimar las coartadas póstumas de ETA y atajar la impunidad histórica a la que aspiran sus legatarios" porque, ha recalcado, "sin Bildu, Sánchez no sería presidente y, sin ETA, Bildu no tendría los escaños para hacer presidente a Sánchez".

Aznar ha participado este lunes en Zaragoza en el homenaje organizado por el PP de Aragón a quien fuera su presidente regional, Manuel Giménez Abad, asesinado a tiros por ETA en plena calle en 2001 cuando se dirigía al estadio de La Romareda junto a uno de sus dos hijos, Borja Giménez Larraz, para ver un Real Zaragoza-Numancia.

En su intervención, ha pedido hablar "alto y claro" y no quedarse solo en el gesto simbólico de duelo en el 25 aniversario del asesinato del dirigente popular aragonés, ocurrido, ha rememorado, apenas una semana antes de las elecciones vascas, "en las que la alternativa constitucionalista de populares y socialistas tenía opciones reales de ganar".

"En aquella campaña, ETA y el nacionalismo volvieron a hacer lo de muchas otras veces, ejercer la violencia y utilizarla políticamente". Por ello, ha defendido la urgencia de "comprometer un programa" que plante cara a la actual política de "lenidad penitenciaria a terroristas convictos por pura conveniencia partidista".

Recibido entre aplausos por un auditorio en pie, junto al presidente aragonés Jorge Azcón, Aznar ha denunciado que "el Gobierno y sus socios han decidido acortar la condena de los terroristas y ahora Bildu gobierna en España".

Ha fundamentado esta acusación en el "uso fraudulento" del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario para conceder permisos que quedan fuera del control de la Fiscalía y en las palabras de Pedro Sánchez en una sesión de control en el Congreso en 2024, cuando presumió de haber ganado 9 a 1 las últimas elecciones vascas, sumando a los votos del PSOE los de Bildu. "A esto se ha llegado, a contar como propios los votos de los herederos del terror y terminar diciendo, somos más", ha afeado el exjefe del Ejecutivo.

Frente a esa línea, ha reivindicado el "compromiso moral" de sus gobiernos y la doctrina antiterrorista "que no necesitábamos ocultar, ni mucho menos pactar en secreto". Una estrategia que, ha explicado, se apoyaba en "la derrota del terrorismo" y rechazaba "la teoría del empate infinito" y la idea de un final de ETA fruto de una negociación política.

Esa "política de firmeza" diseñada sobre la premisa de que el final de ETA debía llegar tras su derrota y que, ha recordado, "supimos consensuar con el PSOE", "excluía el pago de ningún precio político, diagnosticaba al nacionalismo como parte del problema y no de la solución e identificaba el terrorismo con un conjunto que integraba los comandos y el entramado social, mediático, financiero y político sin el cual no podía existir".

A su juicio, esa arquitectura jurídica y política del Estado "fue minuciosamente demolida después", algo que ha instado a que "expliquen otros, aunque a la luz de sus alianzas actuales se explica por sí solo".

En la defensa de su gestión al frente del Gobierno, Aznar ha subrayado que "nuestro crédito dependía de nuestra firmeza", en contraste con el Ejecutivo actual, al que ha acusado de "facilitar las excarcelaciones anticipadas porque su continuidad depende de su vileza".

Reivindicación de la política antiterrorista del PP

Mirando atrás, ha sostenido que el PP actuó "con el convencimiento de que el terrorismo no aspira a seguir matando para siempre, sino a cobrar el precio por dejar de hacerlo alguna vez". Por ello, ha asegurado que rechazó "por principio" cualquier tipo de chantaje, porque "hacer concesiones para que se deje de ejercer la violencia no termina con ella, solo la alimenta, dándole valor político" hasta lograr que la sociedad ceda para "evitar más violencia, muerte y destrucción" y que los terroristas adquieran "capacidad de veto" para decidir "qué partidos, qué ideas son admisibles y cuáles no, bajo la amenaza de que la paz descarrile y la violencia retorne".

En este contexto, ha rechazado las críticas de que "el PP necesita a ETA y que por eso habla de ella". Una acusación que, ha enfatizado, "ofende la inteligencia y la memoria" porque "el PP nunca ha vivido de la violencia, ha sobrevivido a pesar de ella".

Ha reivindicado que su partido puede responder por su trayectoria "sosteniendo la mirada de quienquiera" porque "no amnistiábamos ni indultábamos a criminales contumaces, los perseguíamos. No mercadeábamos las condenas, garantizábamos su cumplimiento. No nos presentamos nunca a la comedia del deslinde entre pistoleros y marionetas parlamentarias para luego negociar con ventrílocuos disfrazados de políticos".

"Ninguna memoria que quiera apellidarse democrática podrá olvidar el tributo de sangre del partido que más la derramó en su defensa", ha señalado, extendiendo esa firmeza a otras formaciones que, ha admitido, "sabíamos que costaba cara", como lo comprobaron Giménez Abad "y una larga lista de políticos, concejales y periodistas a los que ETA distinguió como sus peores enemigos".

"Una lista demasiado larga, ha lamentado, pero "una lista de honor" de nombres que ahora "son el mejor argumento para no tolerar imputaciones calumniosas". Al contrario, Aznar ha defendido que su partido "tiene todo el derecho" a hablar de ETA porque "sin Bildu, Sánchez no sería presidente. Y sin ETA, Bildu no tendría los escaños con los que hacer presidente a Sánchez".

Aznar ha aludido también a la campaña de terror de la organización: "Asesinaba a uno para atemorizar a 100.000 y hacer de ese miedo un elemento de presión en favor de la concreta pretensión política", hasta el punto de que, a su juicio, ha "deformado el paisaje social, político y hasta el censo electoral del País Vasco" y trató asimismo de "romper la convivencia constitucional" en toda España y "poner en jaque el éxito colectivo de 1978".

Ha recordado que ese empeño acabó con la vida de más de 800 personas: "Su memoria, el recuerdo de su sacrificio, constituyen exactamente el pilar moral de nuestra democracia. No cayeron por representar las ideas de ningún partido, sino por la libertad de todos".

Para preservar ese legado, ha marcado como obligación de las instituciones garantizar que las nuevas generaciones comprendan que la democracia actual se asienta sobre esa memoria. "Que los jóvenes sepan lo que ETA fue, supuso e hizo sufrir porque debemos evitar que el paso del tiempo sepulte el olvido y el sufrimiento de tantos españoles", ha indicado. Esa política, ha añadido, pasa por erradicar los homenajes a terroristas excarcelados y "la inaceptable doble victimización" que suponen para los familiares de muchos asesinados, al ver cómo "para colmo, se rinda público tributo a sus verdugos".

Aznar ha reclamado "el reconocimiento no sólo del daño causado, evidente, sino el de su injusticia e ilegitimidad, la denuncia del aplauso a los asesinos y el recuerdo crítico del silencio y la insolidaridad que rodearon a las víctimas y a los amenazados".

En esa línea, ha defendido "una paz que no sea un escarnio y una mentira", que implique señalar "la destrucción y la muerte causadas, responsabilizar a los que mataron y honrar a los que murieron". Unas tareas que, ha dicho, corresponderían a "cualquier político medio decente" y que, a su juicio, no son precisamente "las que se recogen en los escritos que documentan los pactos y los acuerdos entre socialistas y nacionalistas".