Bélgica intenta rebajar el choque con España y niega que buscara imponer su postura en la reunión previa

Bélgica intenta calmar la tensión con España tras la polémica reunión previa a la cumbre europea y niega que buscara imponer su voluntad.

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El primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, en declaraciones a la prensa al término de una cumbre informal de líderes de la UE. ALEXANDROS MICHAILIDIS /EUROPEAN COUNCIL

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El primer ministro belga, Bart de Wever, ha intentado enfriar la polémica con España tras las quejas de Madrid por la celebración de una reunión de líderes europeos previa a la cumbre informal a 27 de este jueves en Bélgica. El dirigente ha recalcado que todos los socios estaban convocados y que los asistentes no pretendían imponer su voluntad al resto.

En declaraciones a la prensa al término del retiro organizado por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en el castillo de Alden Biesen, De Wever ha subrayado que cualquier Estado miembro podía sumarse al encuentro de coordinación celebrado a primera hora de este jueves, antes del arranque oficial de la cumbre, promovido por Bélgica, Italia y Alemania.

Sánchez optó por no acudir a esta cita --en la que sí participaron alrededor de una veintena de líderes, entre ellos el francés Emmanuel Macron y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen-- y España expresó su malestar a Italia por impulsar iniciativas de este tipo porque, según trasladaron, “minan” los valores europeos y entorpecen la consecución de acuerdos en lugar de facilitarla.

Pese a que Alemania y Bélgica también auspiciaron el encuentro, la queja española se dirigió únicamente a Italia. Sánchez no la trasladó personalmente a su homóloga Giorgia Meloni, aunque ambos mantuvieron una conversación, según indicaron fuentes del Ejecutivo italiano a Europa Press, sino que se comunicó por otra vía que ninguna de las partes ha detallado.

Al cierre de la cumbre, el jefe del Gobierno belga volvió a insistir en su voluntad de rebajar la fricción, remarcando que no querían proyectar la imagen de que trataban de imponer su visión a los países que, como España, decidieron no participar.

De acuerdo con su explicación, este tipo de reuniones suelen ser más reducidas y, como máximo, congregan a una decena de líderes. En esta ocasión, sin embargo, la convocatoria fue mucho más amplia y contó con la presencia de la mayoría de Estados miembro, 19 en total, además de Von der Leyen.

Por la elevada asistencia, De Wever reconoció que no se trató de un gesto “elegante” hacia quienes no acudieron, pero insistió en que en ningún caso se pretendía organizar una contracumbre que pudiera restar protagonismo a la reunión posterior.

“No queremos dar la sensación de que hay un grupo de países que quiere imponer su voluntad a otros, como España. Esa no era la intención”, reiteró ante los medios a la salida del encuentro.

Malestar entre otros ausentes en la reunión previa

La cita previa, que sus promotores intentaron presentar la víspera como un simple encuentro “de coordinación” y pidieron no calificar de “precumbre”, generó también incomodidad entre otros participantes de la posterior reunión a 27 en el castillo de Alden Biesen (Bélgica), cerca de la frontera con Países Bajos, incluido el propio presidente del Consejo Europeo, anfitrión de la cumbre.

Merz, Meloni y De Wever asumieron el descontento tras conversar con Costa y escuchar su advertencia de que, para impulsar la agenda de competitividad que motivó la reunión inicial, es imprescindible construir un consenso que proyecte unidad.

Desde la óptica del presidente del Consejo y de otros mandatarios que no asistieron a la precumbre --que, pese a todo, contó con el respaldo de la presencia de von der Leyen--, el foro idóneo para forjar esa unidad es el Consejo Europeo y no pequeños formatos paralelos, cuyos movimientos podrían resultar contraproducentes.

En cualquier caso, los mensajes lanzados al término de la jornada fueron en clave de distensión y pusieron el acento en la voluntad de mantener la cohesión del bloque, aunque parte de la discusión giró en torno a la posibilidad de avanzar hacia una “Europa de dos velocidades” si los 27 no logran en este semestre avances concretos para reforzar la competitividad europea.

Irlanda, también fuera de la convocatoria

El dirigente irlandés, Micheál Martin, indicó por su parte que tampoco él fue invitado a la precumbre, aunque consideró inadecuado convocar esa reunión el mismo día en que Costa había previsto una “larga jornada” para debatir sobre los mismos asuntos.

“No entiendo la necesidad (de la reunión previa), aunque también nosotros hemos organizado otras en diferentes cumbres. Pero hoy, para ser justos con el presidente Costa y con la presidenta Von der Leyen, es su día y estaban impacientes por dedicar un día completo a debatir sobre competencia”, manifestó el líder irlandés.