El tanatorio San Alberto de Pamplona ha acogido este martes la capilla ardiente de Carlos Garaikoetxea, primer lehendakari de la democracia y una de las figuras centrales en la construcción institucional del autogobierno vasco tras la dictadura.
Desde primeras horas de la mañana, decenas de personas, familiares, amigos y cargos políticos han pasado por la capilla ardiente para rendir homenaje a quien ha sido definido como el “arquitecto” de la Euskadi contemporánea.
Un adiós con presencia institucional
Entre los asistentes se encontraban representantes del PNV, de EH Bildu y de Eusko Alkartasuna, formación que el propio Garaikoetxea fundó en 1986, además de cargos del Gobierno de Navarra y autoridades municipales.
El acto ha reunido a representantes de distintas sensibilidades políticas, en un gesto de reconocimiento transversal a su figura.
“Un hombre de Estado” y defensor del autogobierno
Durante las despedidas, se ha destacado su papel como pieza clave en la construcción del autogobierno vasco, así como su contribución a la creación de instituciones fundamentales como el sistema sanitario vasco (Osakidetza), la Ertzaintza o la normalización del euskera.
También se ha subrayado su perfil político como un dirigente con capacidad de diálogo y acuerdo, valorado incluso por adversarios ideológicos.
Reconocimiento a su legado político
Distintas intervenciones han coincidido en definirlo como un referente del nacionalismo democrático, así como una figura clave en el impulso de las ikastolas y la educación en euskera en sus primeras etapas.
Su legado ha sido descrito como el de un político que combinó idealismo, pragmatismo y compromiso institucional en una etapa decisiva de la historia reciente.
La capilla ardiente permanecerá abierta hasta este martes por la tarde. El miércoles, el féretro será trasladado a Vitoria y posteriormente regresará a Pamplona, donde se celebrará el funeral y el entierro.