Ampliación | Vilaplana afirma que desconoce por qué la llama el Congreso, niega presiones del PP y se ciñe a lo declarado ante el juez

Maribel Vilaplana defiende en el Congreso que no tiene nada nuevo que añadir a su declaración judicial y denuncia la presión sufrida por su citación.

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Ampliación | Vilaplana afirma que desconoce por qué la llama el Congreso, niega presiones del PP y se ciñe a lo declarado ante el juez
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La periodista Maribel Vilaplana, que aquel día compartió comida y sobremesa con el entonces president de la Generalitat, Carlos Mazón, en el restaurante El Ventorro, durante la jornada de la tragedia de la dana, ha asegurado este martes que no sabe por qué ha sido llamada a comparecer en el Congreso para relatar lo ocurrido el 29 de octubre de 2024. Ha recalcado que no ha recibido presiones del PP ni se ha sentido instrumentalizada por el Gobierno valenciano. “No estoy coaccionada, señalada ni amenazada”, ha manifestado.

Desde el inicio de su intervención ante la comisión parlamentaria que investiga la catástrofe que causó 230 fallecidos en la provincia de Valencia, ha dejado claro que no tiene “nada nuevo que aportar” respecto a lo que ya expuso en el juzgado de Catarroja, declaración judicial a la que se ha remitido en todo momento.

Respondiendo en valenciano a la diputada de Compromís, Águeda Micó, ha subrayado que ha acudido al Congreso “libre” y asumiendo su “responsabilidad”, pero sin posibilidad de añadir información distinta a la ya conocida. “No sé nada más, por mucho que se pueda especular, eso es lo que hay, no hay nada más”, ha insistido, recordando que en su testifical contestó a todas las preguntas de todas las partes personadas.

“He asumido mi responsabilidad, he acudido a un juzgado y he hecho mi trabajo. He colaborado en todo, he aportado todo lo que sabía y más y no me he paseado por ahí”, ha reiterado la comunicadora, mostrando respeto por la labor de los comisionados, pero apuntando que las cuestiones sobre la actuación de Mazón aquel día deben dirigirse al propio president.

Prudencia para no interferir en la causa judicial

Vilaplana ha apelado a la “prudencia” y a la “responsabilidad” para evitar “interferir” en una causa judicial que considera “sumamente compleja” y, a su juicio, “absolutamente necesaria” para aclarar cuanto antes lo sucedido.

Al mismo tiempo, ha admitido que “no es plato de buen gusto” ser llamada por una comisión de investigación, ha descrito que ha vivido “un año y medio durísimo” y ha expresado su deseo de que todo “se acabe”. Ha reiterado su interés en que se esclarezca lo ocurrido el 29 de octubre de 2024 y ha reivindicado la investigación judicial, en la que, según ha dicho, llegó a responder a cuestiones para las que ni siquiera había sido citada inicialmente.

En este sentido, ha querido remarcar que no ha variado su postura. “Es que no han cambiado los hechos. Hay una versión que es la que yo puedo aportar, yo no puedo hablar por boca de otro señor, esto es una comisión de investigación política y yo no tengo ninguna responsabilidad política”, ha enfatizado, al ser preguntada por el comportamiento de Mazón.

“Yo no sé qué hago aquí”, ha llegado a afirmar Vilaplana, recalcando que no podía “contestar a nada” porque la investigación “atañe a cargos políticos con responsabilidad en emergencias”. “Ha llegado un punto que ya sé cuando mi nombre sale para contar algo y sé cuando mi nombre sale para tapar algo”, ha deslizado.

Emoción en la sala y críticas a la presión sufrida

Varios portavoces han tratado de que reconsiderara su negativa a entrar en más detalles. La diputada de ERC Teresa Jordà le ha preguntado por las impresiones de aquel día para entender “por qué narices” el president “no se levantó de aquella mesa y se fue volando al centro de mando para liderar la emergencia”. “Ojalá lo supiera yo”, ha respondido la compareciente.

La periodista se ha venido abajo cuando el diputado de Compromís, Alberto Ibáñez, le ha trasladado que los comisionados no pretendían juzgarla. “Sé que no me están juzgando, pero yo me siento juzgada”, ha admitido, subrayando que no quiere “revivir más” lo que pasó y mencionando a su “familia, hijos, pareja y amigos”. “Pues, mire, tiene razón, no tengo más preguntas”, ha concluido Ibáñez, dando por terminado su turno.

“Prometí que no lloraría, lo intento”, ha continuado la compareciente, ya con un pañuelo en la mano. Ha permanecido visiblemente emocionada durante la intervención del diputado de Sumar Nahuel González, quien le ha recordado que la demora en ofrecer su versión mediante la carta abierta que publicó generó malestar en las familias de las víctimas y le ha adelantado que no pensaba preguntarle por su vida privada.

“Me parecía el colmo. Creo que a estas alturas, todos esos relatos, esas insinuaciones que han conllevado tantas vejaciones y tantos insultos, ya sobran. Se ha dicho tanto sin decir, y se han dicho después explícitamente tantas barbaridades... Eso también igual hace ver lo difícil que es soportar una presión de ese tipo y de ese nivel”, ha señalado, matizando que no quiere dar imagen de “victimismo” porque es consciente de que quienes “sufren de verdad” con “gran dolor” son las familias de los fallecidos.

Debate político sobre la conveniencia de su citación

En una comparecencia posterior ante los medios, el diputado de Compromís, Alberto Ibáñez, ha reconocido que fue un error prolongar el interrogatorio a Vilaplana una vez que ella había dejado claro que no respondería y se ha mostrado convencido de que “si no hubiese sido una mujer, no hubiese estado sometida al nivel de presión y violencia al que ha estado sometida”.

También Nahuel González ha sostenido que Vilaplana no debería haber comparecido, lo que ha llevado al portavoz de Vox, Ignacio Gil Lázaro, a recordar que su citación fue acordada por PSOE y Sumar y a arremeter contra el “supuesto feminismo” de los partidos del Gobierno de coalición, a los que acusa de haber alentado el “linchamiento” de la periodista.

En la misma línea, la ‘popular’ Julia Parra ha hablado de “machismo institucional” por parte de las fuerzas gubernamentales por convertir a Vilaplana en “parte de una estrategia política” con el único objetivo de “construir el relato que necesitaban” y de montar un “circo político”.

Por el contrario, la socialista Marta Trenzano ha defendido que la comparecencia de la periodista estaba justificada, al considerar que en su declaración ante el juez quedó claro que, mientras ya había personas que tenían que ser rescatadas, Mazón continuaba con normalidad la sobremesa en El Ventorro.