El CNI reclama prudencia y evitar ilusiones excesivas en las alianzas internacionales

El CNI alerta de alianzas cambiantes, auge de ciberataques, terrorismo, migración irregular y exige adaptarse con nuevos perfiles y procesos.

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El secretario general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Luis García, ha defendido la necesidad de “poner distancia” y “no ser excesivamente ilusos” en relación con las alianzas con otros países o estados, en el contexto geopolítico actual.

“Creo que las alianzas evolucionan y lo que no podemos es ser excesivamente ilusos”, ha indicado este martes durante su intervención en la inauguración de la “II Jornada de Seguridad y Defensa Global: innovación y visión estratégica”, organizada por Europa Press, en la que ha compartido mesa con el director de la Agencia Espacial Española, Juan Carlos Cortés, y el presidente de AESMIDE, Gerardo Sánchez.

García ha respondido así a una pregunta sobre cómo trata el CNI de adelantarse a escenarios en los que estados considerados aliados puedan llegar a convertirse en potenciales amenazas. Según ha explicado, desde el servicio de inteligencia español se trabaja en la identificación de tendencias en momentos concretos para anticipar posibles riesgos.

“Si vemos que una determinada tendencia puede entrar en colisión con un interés español en algún ámbito, lógicamente lo reportamos al Gobierno”, ha precisado, añadiendo que, a su juicio, “conviene poner un poquito más de distancia” y “ver exactamente cuáles son las políticas de largo recorrido que se pueden desarrollar por parte de aliados”.

Ha subrayado que los países, los estados y las organizaciones “irán evolucionando” y que, en ese proceso, surgirán “nuevas colaboraciones de otras características”. No obstante, ha matizado que “todavía” no ha observado que “un aliado se convierta en un adversario”.

España, objetivo prioritario de ciberataques y amenazas híbridas

Preguntado por las principales amenazas para España, ha explicado que, desde la óptica del CNI, la más relevante es la “amenaza híbrida”, en la que el ciberespacio desempeña un papel central. “España es uno de los países más atacados de todo el mundo”, ha advertido.

El responsable del CNI ha señalado que las capacidades necesarias para llevar a cabo ataques en el ámbito digital se han “democratizado”, de forma que “antes, para hacer un ataque ciberpotente, hacía falta tener unas capacidades notables y una posibilidad de denegación plausible”. Ahora, ha continuado, esa democratización “ha facilitado que cada vez los ataques vengan de más actores estatales y no estatales”.

En esta línea, ha defendido el “esfuerzo notable” que realiza el CNI para identificar a esos actores y, posteriormente, exponer públicamente los motivos por los que se considera que pueden haber intentado atacar o estén atacando determinadas capacidades estratégicas. “Pensamos que la actividad cibernética quizás es el principal problema”, ha remachado.

Terrorismo, radicalización islamista y presión migratoria

“Otro de los ámbitos que no nos podemos olvidar es el terrorismo y una derivada suya, que es la radicalización islamista”, ha continuado, alertando de que, aunque en España pueda dar la impresión de que el terrorismo ha dejado de ser un riesgo, se trata de “una percepción absolutamente falsa de seguridad”.

Ha incluido también la inmigración ilegal entre las grandes amenazas a las que se enfrenta el país. A su juicio, “una de las palancas que tienen algunos países es intentar favorecer en un momento determinado una estabilidad en una región para favorecer que haya una inmigración irregular muy importante”.

En este sentido, ha avisado de “la presencia de actores extranjeros que intentan utilizar la situación que hay en esas comunidades como un elemento más de palanca sobre el sur de Europa y el sur de la OTAN, es nuestra principal preocupación”.

Nuevo enfoque de la inteligencia y cooperación en defensa

Al analizar cómo ha cambiado el concepto de defensa desde la perspectiva de la inteligencia, García ha indicado que el CNI se ha visto obligado a revisar su forma de actuar y de implicarse en la industria de la defensa, donde ha destacado el peso de la competencia. “No entre grandes potencias, sino competencia por dominar la narrativa o por acceso a las grandes cadenas de suministros y a las tecnologías disruptivas”, ha explicado.

Ha insistido en que “tenemos que cambiar la forma en la cual trabajábamos antes. Somos un centro nacional de inteligencia, necesitamos tener de forma secreta una buena parte de la actividad que desarrollamos, nadie va ni a revelar fuentes ni a revelar operaciones, pero sí que es necesario el compartimiento”.

Sobre la cooperación entre servicios, ha recalcado que “aunque haya diferentes opciones o posiciones en el ámbito político, en el ámbito de los servicios de inteligencia las relaciones se mantienen”.

Adaptación tecnológica y nuevos perfiles en el CNI

García ha puesto el acento en la adaptación del CNI a las nuevas tecnologías, lo que implica revisar los procesos de reclutamiento, la formación y los perfiles profesionales. “Antes eran unos perfiles humanísticos en un determinado ámbito y muy tecnológicos en otro, ahora tenemos que hacer una mezcla entre ambos mundos para intentar sacar el máximo rendimiento”, ha señalado.

Ha concluido subrayando que también es necesario actualizar los procedimientos, ya que una de las amenazas para cualquier servicio de inteligencia es “tener ese componente clandestino cuando se trabaja en el exterior” para “controlar la actividad en aquellos países que pueden ser objetivo de la actividad del centro”, citando como ejemplos el pasaporte social, el reconocimiento facial y de voz o el paso de fronteras, entre otros.