El delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, expresa su profunda decepción porque, medio siglo después del "error histórico" que, a su juicio, supuso la salida de España del Sáhara Occidental sin culminar la descolonización, ningún Ejecutivo haya rectificado ese paso, aunque mantiene la esperanza de que esta situación pueda modificarse más adelante.
En una entrevista concedida a Europa Press con motivo del 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), subraya que el vínculo con el Gobierno español, y en particular con el PSOE, continúa completamente quebrado tras el respaldo del presidente, Pedro Sánchez, al plan de autonomía marroquí para el Sáhara, una postura que, según él, ha dejado a España al margen de las iniciativas para resolver el conflicto.
"Nosotros en estos 50 años siempre hemos depositado la confianza en los políticos españoles" pero "hasta ahora ningún gobierno de alternancia ha logrado enmendar el error histórico de la política exterior española" que "ha sido el causante de este largo e inhumano sufrimiento del pueblo saharaui", sostiene Arabi al ser cuestionado sobre la posibilidad de que un futuro Ejecutivo encabezado por el PP revierta la situación.
"Confíamos plenamente en que el próximo gobierno, sea cuál sea, tenga en cuenta sobre todo la solidaridad que existe en España con respecto al pueblo saharaui y actúe en consecuencia", agrega, señalando también la necesidad de una "política de equilibrio en el norte de África".
"Nosotros no pedimos a ningún gobierno que tenga malas relaciones con Marruecos, simplemente le pedimos que esas buenas relaciones no se hagan en detrimento de las legítimas aspiraciones del pueblo saharaui", recalca, defendiendo el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y a completar el proceso de descolonización que España dejó pendiente con su retirada el 28 de febrero de 1976 sin celebrar el referéndum comprometido.
"El Estado saharaui ha sido proclamado como respuesta a la retirada del último soldado español, por lo tanto respondiendo a un vacío jurídico legal que existió en ese momento", aclara Arabi, insistiendo en que España continúa siendo la potencia administradora, "no porque lo diga el Polisario" sino porque "lo dice el Derecho Internacional".
SIN RELACIÓN CON EL GOBIERNO
En cuanto al vínculo con el actual Ejecutivo, el representante del Polisario recuerda que, tras el giro de la carta de Sánchez a Mohamed VI, se planteó como "condición indispensable" que se rectificara y se retornara al "consenso que ha caracterizado la política exterior española" sobre el Sáhara Occidental.
"Mientras eso no suceda y mientras no se revierta esa decisión seguirán como están las cosas hasta ahora", advierte, rememorando que tanto el Congreso como el Senado han rechazado ese cambio, y que "incluso una parte del Gobierno defiende el derecho a la autodeterminación de los saharauis" aunque "el ala socialista del Gobierno sigue en su posicionamiento inclinado hacia la propuesta de autonomía de Marruecos".
No obstante, precisa que, pese a que la dirección federal del PSOE respalda la decisión de Sánchez, el Polisario mantiene interlocución "con muchos cargos públicos" socialistas en el ámbito autonómico y municipal. Además, dentro del partido existe un grupo de Socialistas por el Sáhara que busca el regreso a la "postura tradicional con respecto a la causa saharaui porque es una causa de Derecho Internacional, de Derechos Humanos, de justicia".
El delegado saharaui indica que mantienen relación "con todos los partidos", sin ofrecer más detalles, y continúan con su labor "con ese hándicap que existe a nivel de la política exterior española en estos momentos, que se ha desmarcado del Derecho Internacional y se ha posicionado al lado de una potencia ocupante que es Marruecos".
ESPAÑA, APARTADA DEL PROCESO POLÍTICO
En este contexto, Arabi considera que la decisión adoptada por Sánchez en 2022 es la causa de que España esté "excluida del proceso político que se ha iniciado hace dos meses", en alusión a la ronda de contactos impulsada por Estados Unidos y la ONU en la que participan Marruecos y el Polisario, junto con Argelia y Mauritania.
Recuerda que Madrid acogió una de estas reuniones a comienzos de febrero, pero el Gobierno español no tuvo un papel activo en las conversaciones. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se limitó a aprovechar la cita para reunirse con sus homólogos de Marruecos, Mauritania y Argelia, sin mantener encuentro con el representante del Polisario desplazado a la capital.
"España debería haber liderado cualquier proceso a nivel de las Naciones Unidas como potencia administradora del territorio del Sáhara Occidental y no lo ha aprovechado y por eso es un actor ahora mismo sin ninguna influencia", recalca en su conversación con Europa Press.
Arabi lamenta igualmente que la posición asumida por el Ejecutivo "ha influido en otros países" que veían a España como "un país que defendía el Derecho Internacional con respecto al Sáhara Occidental y cuando ha dejado de hacerlo pues también ha marcado el rumbo erróneo en la historia a algunos países que la veían como la referencia para lo bueno y lo malo" en esta cuestión.