El PSOE ha salido en defensa del adjunto a la Secretaría de Organización, Borja Cabezón, después de que se le haya acusado de llevar a cabo "ingeniería fiscal" para reducir su factura tributaria. Según indican fuentes de la dirección federal, con los datos disponibles en este momento no se contempla su cese.
Las fuentes consultadas insisten en que no hay indicios de delito y que Cabezón simplemente acudió a un asesor fiscal, una actividad "regulada y legal" y muy extendida entre empresas y contribuyentes con cierto nivel de ingresos. “No hay nada”, recalcan desde la cúpula socialista.
El dirigente, miembro de la Ejecutiva Federal y estrecho colaborador de la ‘número tres’ del partido, Rebeca Torró, fue señalado por presuntamente articular un entramado de sociedades instrumentales y testaferros con el fin de eludir impuestos, según adelantó ‘El Confidencial’.
En la jornada anterior, Cabezón reconoció mediante un comunicado que había contratado los servicios del despacho Nummaria --implicado en diversos procedimientos por fraude--, pero negó haber creado estructuras societarias opacas y defendió que siempre ha cumplido con sus obligaciones ante Hacienda.
Subrayó igualmente que, aunque el ‘caso Nummaria’ terminó con una sentencia de la Audiencia Nacional, en algunos supuestos se apreció responsabilidad penal de clientes del bufete y en otros no. Aclaró además que su empresa nunca recibió comunicación alguna del juzgado que instruyó la causa.
Sánchez censuró crear empresas para pagar menos impuestos
Cabezón ha argumentado que los hechos que se le atribuyen ocurrieron hace “16 o 18 años” y se circunscriben exclusivamente a su esfera “privada”, en una etapa en la que no desempeñaba responsabilidades públicas. En Ferraz se aferran a este elemento temporal para justificar su respaldo, alegando que se trata de una situación muy alejada en el tiempo y en un contexto distinto al actual.
En paralelo, la dirección socialista intenta minimizar el desgaste político de este presunto comportamiento, pese a que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se pronunció años atrás contra prácticas de este tipo.
En 2015, cuando Sánchez era secretario general del PSOE y se encontraba en plena carrera hacia La Moncloa, sostuvo que no toleraría que ningún integrante de su Ejecutiva constituyera una sociedad con el objetivo de abonar menos impuestos.
“Si yo tengo en la Ejecutiva Federal de mi partido, a un representante político que cree una sociedad interpuesta par pagar la mitad de los impuestos que le toca pagar, al día siguiente estaría fuera de mi Ejecutiva. Ese es el compromiso que asumo con mis votantes y con los españoles”, afirmó entonces.
En la cúpula del PSOE, no obstante, se esfuerzan por desvincular el caso de Borja Cabezón de aquel supuesto. Argumentan que el periodo ahora bajo sospecha es anterior a esas declaraciones de Sánchez e incluso previo a su llegada al liderazgo del partido. “En otra vida”, resumen en privado.
Añaden, además, que desconocen si Cabezón llegó a utilizar sociedades pantalla y sostienen que, con la información disponible hasta la fecha, “no hay nada” que justifique su destitución.
Respaldo del Gobierno y de su “amigo” Felipe González
El apoyo a Cabezón también se ha dejado notar este martes desde la sala de prensa de La Moncloa. La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, destacó que no figura como investigado por la Justicia y que su vínculo se limita a una firma dedicada “al asesoramiento fiscal y financiero”, en alusión a Nummaria.
Asimismo, el expresidente del Gobierno Felipe González manifestó públicamente su respaldo, subrayando que Cabezón es su amigo y que no piensa “dejarle tirado”, aunque dijo desconocer los detalles de su trayectoria profesional. “Borja Cabezón es mi amigo, no es amigo de Sánchez, sino mío, desde que tenía 17 años”, declaró ante los medios en el Congreso, durante el acto de conmemoración de la Constitución.