El Senado tiene previsto potenciar el empleo de agua no potable procedente de la lluvia y de aguas grises —residuales de origen doméstico— en sus edificios, como una de las principales actuaciones recogidas en el II Plan Estratégico de Sostenibilidad 2026-2030, recientemente aprobado.
Este documento, al que ha tenido acceso Europa Press, supone la continuidad del programa 2021-2024 y establece como metas “mejorar la eficiencia energética e hídrica, reducir las emisiones derivadas de la actividad institucional y aumentar el uso de energías renovables”, manteniendo la sostenibilidad como eje transversal de la actuación pública.
Entre las medidas contempladas sobresale la implantación gradual de sistemas para aprovechar agua no potable en aquellos usos en los que sea compatible, con la finalidad de disminuir el consumo de agua potable destinada al uso humano.
La Cámara Alta también prevé incorporar dispositivos de ahorro en grifos y equipos, como aireadores y temporizadores, además de optimizar la gestión de las redes de distribución para reducir al mínimo las fugas.
El plan igualmente contempla ajustar el uso de agua vinculado a los sistemas de climatización mediante una gestión operativa basada en datos y un control más estricto de reposiciones y purgas, con la intención de evitar desviaciones y consumos “innecesarios”.
Junto a ello, el texto incorpora iniciativas para reforzar el control y la monitorización de los consumos de energía y agua, incrementar la eficiencia energética de las instalaciones y avanzar en la implantación de energías renovables, incluyendo la posible ampliación de instalaciones fotovoltaicas cuando las condiciones lo permitan.
Asimismo, el Senado indica que el seguimiento del plan se llevará a cabo mediante indicadores cuantitativos y que la evolución de los consumos se evaluará considerando la variabilidad de la actividad parlamentaria, condicionada por el calendario legislativo y la celebración de actos institucionales.