El ex jefe de Nuevas Generaciones del PP: “Hubo un momento de inflexión y una razón inconfesable que me hizo marcharme”

En exclusiva para Demócrata, Angrisano explica las circunstancias de su dimisión y menciona una razón inconfesable que le causó un profundo dolor, pero que prefiere no detallar

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Carlo Giacomo Angrisano, ex secretario general de Nuevas Generaciones. Foto: Demócrata.

Carlo Giacomo Angrisano, ex secretario general de Nuevas Generaciones. Foto: Demócrata.

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Este lunes, Carlo Giacomo Angrisano -natural de Barcelona, hijo de padre italiano y de madre catalana- decidió poner fin a su compromiso político con el Partido Popular, donde ejercía como secretario general de Nuevas Generaciones (vea aquí uno de sus discursos).

Según explica, su marcha responde a discrepancias mantenidas en el tiempo sobre distintas cuestiones, especialmente de carácter internacional, como la posible captura de Nicolás Maduro por parte del ejército estadounidense o, de otro calado, las conversaciones con los independentistas catalanes y vascos o algunos nombramientos institucionales fruto de acuerdos con el Partido Socialista. Pero también, añade, que hay una razón inconfesable que le provoca enorme dolor.

Demócrata ha tenido ocasión de conversar durante varias horas con este joven de 29 años para tratar de esclarecer qué es lo que verdaderamente le ha llevado a abandonar su carrera política.

Una trayectoria que comenzó precisamente en esta formación política cuando, con tan solo 15 años, acudió por su cuenta a afiliarse a una de las sedes del Partido Popular de Cataluña, situada en la calle Urgell de Barcelona. Una etapa que ahora deja atrás, llegando incluso a pedir el voto para Vox, como dejó constancia en un vídeo difundido en redes sociales.

Durante nuestra conversación, Carlo Giacomo Angrisano asegura no arrepentirse del paso dado. Reconoce, no obstante, que dentro de la organización conserva amistades, y afirma que ese es el mayor capital personal que se lleva de estos años.

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Carlo Giacomo Angrisano, en una intervención como presidente del The European Democrat Students. Foto: Demócrata.

Una razón inconfesable y un cúmulo de circunstancias

Angrisano Girauta reconoce que, en el momento de tomar la decisión, no mantenía discrepancias directas con su partido ni con la dirección nacional, que -según afirma- se estaba portando “muy bien” con él. Sin embargo, hubo un momento de inflexión, "una razón inconfesable", que unido a un cúmulo de circunstancias, desencadenó su marcha. 

El origen de ese punto de inflexión se remonta, a un desencuentro de carácter político, ocurrido en el mes de agosto, que meses más tarde cambió el rumbo de los acontecimientos y terminó precipitando su salida del cargo de asesor en el Parlamento Europeo el pasado mes de diciembre.

El ex secretario general de Nuevas Generaciones no piensa dar ni una sola señal de aquel hecho. Considera que se trata de una cuestión de mayor alcance. Sí ha querido, en cambio, responder a algunas de las informaciones publicadas en los últimos días desde que presentó su dimisión.

Para empezar, niega de forma rotunda haber mantenido discusión alguna con la presidenta de Nuevas Generaciones, Bea Fanjul.

“No diría que fuéramos amigos, pero siempre hemos mantenido una relación cordial. Hemos viajado juntos y hemos hecho campaña en el País Vasco y en Cataluña. Es posible que después del Congreso tuviéramos menos relación, pero siempre fue una relación de respeto y profesional”, señala.

Además -desarrolla ante las informaciones publicadas-, "la única lista con la que nos presentamos Fanjul y yo fue por órdenes de Pablo Casado y de Teodoro García Egea, a quien por cierto habré visto tres veces -defiende-, luego también es falso que yo fuera una persona de su camarilla", afirma. 

Su etapa en Bruselas

Angrisano desmiente que residiera en América mientras trabajaba como asesor en Bruselas.

“Eso no es cierto. El trabajo de asesor es muy absorbente. Yo vivía en Bruselas con mi esposa; allí nació nuestra hija. En diciembre de 2025 tomé la decisión de marcharme, siempre con el apoyo de mi mujer. Por tanto, es imposible que viviera en América, como se ha publicado”, asegura.

“Entiendo -añade en su conversación con Demócrata- que no se puede caer bien a todo el mundo. Y, si algunos preferían que me marchara, quizá ahora se expliquen determinadas cosas que se están diciendo”.

"Asesor o eurodiputado"

Respecto a la posibilidad de haber aspirado a un puesto en las listas al Parlamento Europeo, sostiene que no fue un factor determinante.

“Lo que yo tenía claro es que quería ir a Europa. No quería ser diputado nacional, y ser o no eurodiputado era lo de menos. Lo que realmente me interesaba era trabajar allí. De hecho, no me ha importado hacerlo como técnico. Si el partido quiere presentar mi puesto de asesor como un premio de consolación, creo que se equivoca, porque además, es que yo cobraba más como asesor que un diputado”.

Angrisano considera que en algunos casos se han difundido “medias verdades”. También recuerda que, por su origen familiar, en ocasiones despertaba curiosidad entre compañeros.

“En general, mucha gente no me conocía demasiado. A veces oía comentarios como ‘ese italiano’. Pero tampoco le doy más importancia: en política, como en cualquier entorno humano, los comentarios siempre existen”.

Tras catorce años en el Partido Popular, reconoce haber vivido todo tipo de relaciones.

“He tenido tiempo de discutir y también de reconciliarme con mucha gente. Al final, son relaciones humanas. Lo que sucede es que ahora parece que cualquiera que haya tenido relación conmigo resulta sospechoso”.

Una decisión personal

Ante la insistencia sobre los motivos concretos de su marcha, Angrisano evidencia en que llegó un momento en el que comprendió que no quería seguir dedicando su tiempo al Partido Popular.

En este contexto, lamenta especialmente algunas informaciones aparecidas sobre su vida personal, en particular las relacionadas con su esposa.

“Me ha dolido que se haya hablado de mi mujer, que se hayan reproducido sus redes sociales o que se sugiera que vivo de su dinero. Ella procede de una familia normal, sin ningún tipo de problemas económicos. Pero le aseguro que no es una familia millonaria. Ella trabaja, igual que yo. Y, respecto a mi, soy emprendedor y me gustan los negocios”.

A pesar de todo, recuerda con cariño su etapa como asesor en Bruselas y la capacidad de influencia que ofrece un escenario político e institucional como el europeo. También rememora con cierta nostalgia su etapa al frente de la presidencia de ESD, una responsabilidad que le permitió viajar y conocer, entre otros, a jóvenes venezolanos que han sufrido la represión del régimen de Nicolás Maduro.

"Entiendo a Feijóo"

Angrisano también reconoce la complejidad de algunas decisiones políticas recientes.

“Entiendo -señala- que Alberto Núñez Feijóo haya tenido que gestionar asuntos complejos, como el acuerdo de Mercosur o la respuesta a las preocupaciones de los agricultores. Son decisiones que se toman en el corazón de Europa y que tienen un gran impacto mediático. No es una tarea sencilla”.

Sin contactos con Vox

En el tramo final de la conversación, realizada por videollamada a través de WhatsApp, el ex secretario general de Nuevas Generaciones asegura que no ha mantenido contacto con la dirección de Vox.

“Tampoco Vox -al menos hasta el cierre de esta edición- me ha llamado después de conocer mi dimisión y de decir que voy a pedir el voto por Vox”, afirma.

Sí reconoce, no obstante, que cuando tomó la decisión de abandonar Bruselas y, meses después, de dejar el Partido Popular, lo comentó con una persona de su entorno vinculada a Vox, aunque aclara que no se trata de un afiliado.

Sobre la fecha elegida para anunciar su marcha, coincidiendo con el contexto electoral en Castilla y León, Angrisano relativiza la cuestión. “En España prácticamente siempre estamos en periodo electoral. Por eso creo que la fecha habría dado igual. Así que pienso, que si realmente fui tan malo para el PP, lo más sencillo habría sido no hacerse eco de mi dimisión y asunto resuelto”, concluye.