El Rey Felipe VI ha encabezado este sábado, 24 de enero, la jura de bandera celebrada en el Centro de Formación de Tropa (Cefot n.º 1) de Cáceres, un acto al que han acudido unas 9.000 personas entre representantes institucionales, mandos del Ejército y familiares de los 1.378 alumnos, de los que 192 son mujeres, que han completado la fase inicial de su instrucción castrense iniciada en noviembre en el Acuartelamiento Santa Ana de la capital cacereña.
En la tribuna han acompañado al monarca el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana; el presidente de la Asamblea de Extremadura, Manuel Naharro; la presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, María Guardiola; el alcalde de Cáceres, Rafael Mateos, y la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEx), María Félix Tena, junto a otras autoridades civiles, militares y religiosas.
La ceremonia se ha desarrollado en la gran explanada del acuartelamiento cacereño, bajo un cielo encapotado y con bajas temperaturas, circunstancias que no han impedido el solemne desfile de los futuros soldados, que han ido pasando uno por uno ante la enseña nacional. Tras esta jura continuarán hasta abril con su preparación específica y de especialidad fundamental, paso previo para convertirse en militares profesionales y partir después a sus destinos, que conocen desde su incorporación al Cefot, instalación que en mayo recibirá una nueva promoción.
Se trata de la primera visita de Felipe VI a la provincia de Cáceres este año, después de las dos que realizó en 2025, cuando en mayo estuvo en Guadalupe con motivo del décimo aniversario de su proclamación como Rey, y en agosto, cuando los Reyes se desplazaron a los municipios afectados por los incendios en el norte cacereño.
Es igualmente la primera ocasión en que Felipe VI presencia una jura de bandera en Cáceres, en el año en que se cumplen tres décadas de la última presencia de la Corona en este tipo de acto en la capital. El rey emérito, Juan Carlos I, acudió a las instalaciones del Cefot cacereño en julio de 1996, y un año antes, en 1995, Felipe de Borbón ya había conocido este centro de formación cuando aún era príncipe de Asturias.
Las compañías han ido ocupando la explanada frente a las cuatro banderas dispuestas para la jura, por las que han ido pasando después uno a uno para besarlas en señal de compromiso con los valores que encarnan. Entre ellos se encontraba el número uno de la promoción de formación general de este segundo ciclo del Cefot cacereño, el vasco Jannai Castro Morán, que ha obtenido la mejor calificación de este contingente de alumnos incorporados el año pasado.
Antes de la jura, el Rey ha pasado revista a la tropa y ha saludado a las autoridades, mientras el público coreaba “Viva el Rey” y “Viva España”. A continuación se ha desarrollado el juramento a la bandera, en pase de a uno y de a tres, tras el cual ha intervenido el coronel jefe del Cefot, Álvaro Kromer, que ha agradecido al monarca el “enorme honor” de su presencia, un gesto que, ha dicho, “no olvidaremos jamás”.
Kromer ha subrayado que “no hay profesión más solidaria que la de la armas, garantía de la paz, y sacrificio de unos pocos”, y ha recordado que la enseña que han besado simboliza la “independencia de la nación”, una soberanía que se alcanza “cuando los españoles toman sus propias decisiones y no tienen que rendir cuentas a ningún Estado”.
La defensa nacional y el papel de los soldados
“La defensa nacional debe ser preocupación de toda la sociedad”, ha afirmado el coronel jefe, que ha instado a los nuevos soldados a “actuar siempre pensando en los mejor para España” y a mantener su lealtad al Rey y a sus mandos. “Sentiros muy orgullosos de ser soldados”, ha remarcado.
El coronel también ha tenido palabras para las familias que abarrotaban las gradas, a quienes ha trasladado que sus hijos representan “lo mejor de la juventud” española, gracias a los principios inculcados en sus hogares y que han sido reforzados en el centro de formación.
La alocución de Kromer ha concluido con un recuerdo a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) y con los tradicionales vivas a España, al Rey y al Ejército. A continuación se ha rendido homenaje a los caídos con la interpretación por parte de los soldados de la canción “La muerte no es el final”, uno de los instantes más emotivos de la jornada, seguido de la interpretación del himno nacional, la recitación del decálogo del soldado, la retirada de las banderas y el desfile final.
Para cerrar la visita, Felipe VI ha participado en un vino de honor con las autoridades, el personal del centro y algunos familiares de los alumnos, con lo que ha quedado concluida su presencia en el Centro de Formación de Tropa (Cefot n.º 1) de Cáceres.