La consejera de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid, Rocío Albert, ha atribuido este viernes al Ejecutivo de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, una serie de “presiones claras” que, según sostiene, han desembocado en la suspensión del tramo final del viaje institucional de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, a México, así como en su ausencia en la gala de los Premios Platino.
“Las presiones han sido claras”, ha aseverado Albert ante los medios de comunicación en Leganés, donde ha explicado que, hasta el día previo a la ceremonia, la organización de los galardones mantenía en su escaleta la intervención de Ayuso en el evento.
Según la consejera madrileña, los empresarios y los agentes del sector cultural “se ven sometidos al miedo” en entornos “donde no prima la libertad”, y ha responsabilizado al Gobierno mexicano de “cercenar” la posibilidad de que Ayuso impulsara el turismo, el cine iberoamericano y los vínculos económicos entre México y la Comunidad de Madrid.
Al hilo de las críticas de la oposición madrileña, que sostienen que el desplazamiento tuvo un propósito político y no estrictamente institucional, Albert ha defendido el enfoque económico de la agenda en México y ha precisado que la delegación autonómica recorrió tres estados del país y mantuvo diversos encuentros de carácter económico.
En estas reuniones se abordaron cuestiones ligadas a inversiones y turismo y, como resultado, han contribuido a que la compañía Alsea haya confirmado una inversión de 77 millones de euros en la Comunidad de Madrid. A juicio de Albert, este tipo de misiones al exterior permite trasladar una “seguridad jurídica y confianza” a los posibles inversores.
La presidenta madrileña decidió anoche “suspender la tercera parte del viaje” a México y regresar a Madrid ante el “clima de boicot” que atribuyó a Sheinbuam y al “Gobierno de ultraizquierda mexicano”. Fuentes del Ejecutivo regional acusaron a la mandataria mexicana de “boicotear” la gala de los Premios Platino de cine iberoamericano si acudía Ayuso, que finalmente optó por no asistir “para no perjudicar a los empresarios”.