La conocida cabecera norteamericana, New York Times, ha publicado este viernes la tribuna de uno de sus colaborares habituales, Christopher Caldwell -editor colaborador de la revista Claremont Review of Books y miembro del comité editorial de la revista trimestral francesa Commentaire-, titulada: La política migratoria de Sánchez podría generar una reacción populista en España.
Bajo el epígrafe de la sección de Opinión, Ensayo invitado, Caldwell afirma que la medida de regularización de Pedro Sánchez parece, no solo inviable desde el punto de vista democrático, también -señala-, podría estar avivando una reacción populista en España. Además, y en clave económica, el autor de Reflexiones sobre la revolución en Europa: inmigración, islam y Occidente y, La era de los derechos: Estados Unidos desde los años sesenta, sostiene que el modelo económico del dirigente socialista, Pedro Sánchez, "es indisociable de su enfoque de la migración, está sobrevalorado y es perjudicial en muchos aspectos".

Este es el contenido literal del artículo de opinión del NYT:
"Cuando el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, anunció el 27 de enero que su gobierno socialista ofrecería permisos de residencia y trabajo renovables a cientos de miles de migrantes indocumentados, era fácil creer que se había coronado al líder de una nueva oposición global. El gobierno menos acogedor del presidente Donald Trump estaba soportando en ese momento el oprobio mundial por sus redadas de migrantes, que llegó a su punto álgido tres días antes con el tiroteo por parte de agentes federales del activista Alex Pretti en una calle de Mineápolis.
Con su política de amnistía, Sánchez parecía ofrecer no solo una postura más conciliadora, sino también un modelo económico más sólido. En el otoño pasado, The Financial Times editorializó que su España era “la economía más destacada de Europa” y justo antes de Navidad, Le Monde la calificó como “la locomotora económica de Europa”. Su tasa de crecimiento de casi el 3 por ciento había superado a las de Francia y Alemania.
Pero el modelo económico de Sánchez -prosigue el texto-, que es indisociable de su enfoque de la migración, está sobrevalorado y es perjudicial en muchos aspectos. Durante años, la economía española se ha basado en gran medida en el turismo, y ha dependido de la afluencia de trabajadores no calificados para dotar de personal a sus hoteles y restaurantes. Esto genera dinero, pero ha hecho poco para que España se sitúe entre las economías más avanzadas de Europa. Sánchez no inventó este modelo, pero lo ha hecho suyo. Eso no le ha granjeado tanta gratitud en España como la opinión de las élites podría hacer creer".

"Inviabilidad democrática"
"Sánchez -rubrica Christopher Caldwell- introdujo su amnistía por decreto, lo que indica que no creía que pudiera obtener una mayoría a su favor en la legislatura. Y el domingo, en las elecciones regionales celebradas en Aragón, se enfrentó a su primera prueba electoral desde que declaró la amnistía: su partido perdió una quinta parte de sus escaños en la cámara regional, pasando de 23 a 18, mientras que Vox, un partido antinmigración, aumentó sus escaños de 7 a 14. Tras las elecciones autonómicas celebradas en Extremadura en diciembre, fue la segunda contienda consecutiva en la que el partido de Sánchez registró un pésimo resultado y Vox duplicó sus escaños.
La visión de Sánchez sobre la migración no solo parece inviable desde el punto de vista democrático, sino que también podría estar avivando una reacción populista del tipo que ha surgido en Francia y Alemania y ha tomado el poder en Estados Unidos.
Sánchez y otros han justificado la política migratoria española como una respuesta a la crisis demográfica del país. Según esa métrica, ha tenido éxito con creces. Hace una generación, España tenía menos de 40 millones de habitantes, y desde entonces ha tenido una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo. Sin embargo, debido a la migración, es el país de Europa que crece más rápidamente, con una previsión de superar los 50 millones de habitantes a finales de este año, de los cuales casi 10 millones han nacido fuera del país".
La calidad de la economía, en entredicho
"Generalmente, los comentaristas presentan la migración como una bonanza económica -afirma el autor de esta tribuna-. Tras el anuncio de Sánchez de la política de amnistía, El País publicó un editorial de apoyo titulado Más empleo que nunca, señalando que había 22,4 millones de personas trabajando. Pero eso es medir el tamaño de la economía, no su calidad. Si en un país que ha aumentado un 25 por ciento su población, como España, medimos no el producto interno bruto, sino el producto interno bruto per cápita, los resultados son menos impresionantes. Los ingresos han crecido en este siglo, pero aproximadamente al ritmo de la Unión Europea en su conjunto, y muy por debajo del ritmo de Estados Unidos.
También hay algo extraño en el modo en que la economía está funcionando dadas las circunstancias. Aunque la migración en España ha sido supuestamente necesaria por la escasez de mano de obra, la tasa de desempleo en el país sigue siendo obstinadamente de dos dígitos, y se mantiene en el 10 por ciento, la tasa más alta de la Unión Europea. Eso sugiere que España tiene un excedente de mano de obra. En España, como en Estados Unidos -mantiene Christopher Caldwell- los defensores de la migración masiva a menudo argumentan que los recién llegados hacen trabajos que los nativos no harían, lo que hace que los nativos sientan que se ha impugnado su carácter y que la migración se convierta en un tema delicado para todos".