Las relaciones entre PNV y PSOE atraviesan uno de sus momentos de mayor fricción de los últimos meses. El detonante inmediato ha sido la polémica por un meme difundido por los socialistas vascos sobre Aitor Esteban y el malestar generado tras la abstención del PNV en el decreto de prórroga de alquileres, pero el choque remite también a discrepancias que venían de atrás.
La crisis se ha visualizado en un cruce público poco habitual entre dos socios con una larga tradición de entendimiento, hasta el punto de provocar gestos políticos de enfriamiento y movimientos para rebajar la tensión.
Más allá del episodio concreto, el conflicto ha reabierto preguntas sobre el estado de la relación entre ambas formaciones en un momento especialmente sensible tanto en Madrid como en Euskadi.
El detonante: el meme de la piscina
El episodio que ha precipitado la crisis ha sido una publicación del PSE-EE con una imagen generada con inteligencia artificial de Aitor Esteban lanzándose a una piscina, en referencia a declaraciones del dirigente jeltzale sobre que había “agua en la piscina” para avanzar en un nuevo estatus político.
La imagen provocó una reacción inmediata del PNV, que la calificó de “indecente”, en una expresión utilizada públicamente por la formación, y elevó de forma abrupta la tensión entre socios.
El malestar llegó hasta el punto de afectar contactos políticos previstos y obligar a movimientos para intentar reconducir la situación.
Pero el choque no se explica solo por esa polémica. La abstención del PNV en la votación del decreto sobre prórroga de alquileres había añadido ya tensión en la relación.
Desde el partido vasco se defendió esa posición por razones ligadas a la seguridad jurídica y a su desacuerdo con el enfoque de la medida, marcando distancias respecto al Gobierno en una votación políticamente sensible. Ese movimiento fue leído como otro síntoma de enfriamiento y acabó sumándose a una crisis que terminó estallando públicamente.
Tensiones que venían de antes
El conflicto actual tiene además un trasfondo previo. Entre los asuntos que venían generando roces aparecen diferencias en torno al nuevo estatus vasco y desacuerdos en cuestiones relacionadas con el euskera.
Son cuestiones que estaban presentes antes del episodio de redes sociales y que ayudan a explicar por qué una polémica aparentemente puntual ha escalado con tanta rapidez.
Otro elemento que aparece en la lectura del conflicto es el contexto político en Euskadi, con la competencia del PNV con EH Bildu y el endurecimiento de posiciones en algunos debates. Ese escenario añade presión a la relación entre jeltzales y socialistas y complica los equilibrios propios de una alianza de gobierno.