¿Es suficiente el realineamiento PP-VOX para ganar a Sánchez? así lo ven los expertos

Analizamos las claves del posible pacto y su impacto real en el electorado español

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Alberto Núñez Feijóo con Juanma Moreno. Foto: Demócrata.
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¿Ha conseguido el Partido Popular el realineamiento suficiente con VOX como para desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa?

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, reunió este lunes a la plana mayor de su partido en la Junta Directiva Nacional para analizar los resultados de las elecciones andaluzas celebradas este domingo. Y el mensaje que trasladó a los suyos fue inequívoco: el 17M no es solo una victoria autonómica; es, en su opinión, la constatación de que en España se está produciendo un cambio político de fondo.

Feijóo sostuvo ante sus dirigentes que el resultado andaluz “tiene fuerza para toda España” porque, dijo, “los españoles han contestado con todos los acentos” que quieren un cambio político. El líder popular reivindicó además que el PP “gana desde la oposición y desde el Gobierno” y que lo hace, además, “con amplias mayorías”. Una precisión nada menor: Génova evita hablar de mayoría absoluta, pero sí insiste en la idea de una mayoría social amplia alrededor del PP.

Con ese discurso, los populares dan prácticamente por inaugurada la precampaña de las elecciones generales. La gigantesca lona desplegada en el chaflán de la sede nacional del partido no deja demasiado margen para la interpretación. El PP cree que el viento político sopla a favor. La pregunta es si ese viento es suficiente para convertir una tendencia territorial en un cambio estructural de ciclo político en España.

Realineamiento estructural

Demócrata ha contrastado este escenario con analistas y sociólogos para responder a una cuestión clave: ¿se está consolidando un realineamiento ideológico entre PP y VOX capaz de desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa si hoy se convocaran elecciones generales?

Para Eduardo Peinado, director de Strategic Words, los resultados del 17M tienen una profundidad política mucho mayor de la que aparentan en una primera lectura. “Lo ocurrido ayer, aunque resulte agridulce para el PP andaluz, es un éxito gigantesco, mucho mayor de lo que puede interpretarse con las luces cortas y la adrenalina de una noche electoral”, explica a Demócrata.

A su juicio, sí existe un realineamiento del electorado andaluz. Y para sostener esa tesis se apoya en un análisis publicado por Kiko Llaneras, analista político de El País, quien sostiene que Andalucía ha cerrado un ciclo de cuatro elecciones consecutivas en las que, con todos los matices posibles, existe un patrón común: la derecha siempre mejora el resultado obtenido en las generales de 2023.

Pero, ¿qué significa exactamente un realineamiento ideológico? ¿Y qué lectura extrae de ello un Partido Popular decidido a entrar ya en dinámica electoral?

Según Llaneras, Andalucía se ha convertido desde 2018 —por primera vez en su historia democrática— en una comunidad más escorada a la derecha que el conjunto de España. Y ese giro se ha reflejado tanto en las elecciones generales de 2019 y 2023 como, especialmente, en las autonómicas. En 2022, la derecha ganó por 24 puntos; este domingo lo hizo por 19. Incluso formaciones antisistema como Se Acabó la Fiesta lograron arañar cerca de 85.000 votos.

Peinado desarrolla esa idea y explica que el realineamiento ideológico se produce cuando confluyen varios factores estructurales: primero, una alternancia política tras décadas de hegemonía —como ocurrió con el paso del PSOE al PP en Andalucía—; después, la consolidación de un nuevo espacio ideológico mayoritario —la suma de PP, Ciudadanos y Vox en 2018—; y, finalmente, la repetición de esa mayoría en distintos ciclos electorales, algo que ahora podría estar cristalizando con el eje PP-Vox.

Ese mismo fenómeno, sostiene el consultor político, empieza a detectarse también —aunque con distinta intensidad— en Extremadura, Aragón y, de forma especialmente sólida, en Castilla y León. Madrid y Murcia ya habrían vivido anteriormente ese proceso bajo los liderazgos de Alberto Ruiz-Gallardón y Ramón Luis Valcárcel.

"Solo un 20% de las simulaciones daban al PP por debajo de la absoluta"

Frente a esa lectura estructural emerge otra. La del sociólogo Iñaki Urquizu introduce otro elemento demoscópica que abre este abanico.

“En demoscopia hablamos siempre de probabilidades”, explica a este diario. “Con todos los datos de la semana pasada y más de 2.000 simulaciones, la probabilidad de que el PP no lograra mayoría absoluta era del 20%. Y ha ocurrido. Eso demuestra que todo sigue muy abierto”.

Urquizu recuerda además que unas elecciones generales no se comportan igual que unas autonómicas o municipales. Y pone como ejemplo el precedente andaluz de 2023: “Fueron muy pocos votos en varias provincias los que permitieron mantener la mayoría para la investidura de Juanma Moreno”.

El sociólogo insiste en que el escenario nacional sigue extraordinariamente ajustado. Recuerda que el PSOE pasó de 21 escaños en Andalucía en las autonómicas de 2022 a recuperar medio millón de votos en las generales de 2023. Y ahí introduce un nuevo factor decisivo: Adelante Andalucía.

“Adelante Andalucía ha anunciado que concurrirá a las generales y ha obtenido ahora 400.000 votos. Parte de la recuperación del PSOE en 2023 vino precisamente de electores que este domingo han votado a Adelante Andalucía. Si esa candidatura se presenta, una parte de esos votos podría volver al PSOE”, advierte.

Por eso, Urquizu rechaza cerrar el escenario político. “Nada es imposible en estos momentos. Hay muchísima igualdad entre PP y PSOE. El electorado de Vox muestra ciertos síntomas de fatiga, pero también es verdad que el espacio a la izquierda del PSOE está muy desvertebrado. Aunque, como hemos visto con Adelante Andalucía, puede volver a rearmarse rápidamente”.

Alberto Núñez Feijóo, este lunes en la Junta Directiva del Partido Popular, celebrada en la sede nacional del PP en Madrid. -

El PSOE se niega a extrapolar datos

La dirección socialista se aferra precisamente a esa tesis. Este lunes, la portavoz de la Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español, Montse Mínguez, insistía en que el resultado andaluz “no es una derrota de Pedro Sánchez” y defendía que unas elecciones autonómicas no pueden extrapolarse automáticamente a unas generales. Ferraz intenta centrar el foco en la dependencia parlamentaria del PP respecto a Vox y evitar una lectura nacional de la derrota.

Una interpretación que comparte también el exasesor demoscópico de Sánchez, Iván Redondo. Tras conocerse los resultados, Redondo llegó a asegurar que ve “bastante clara” una remontada del PSOE tanto en municipales como en generales.

De cara a 2027, el consultor mantiene que “la gran fuerza del sur sigue siendo el PSOE” y considera clave observar hacia dónde se orientará ese medio millón de votos móviles que históricamente ha oscilado entre el socialismo, el andalucismo y otras plataformas de izquierda. “Lo relevante es que la izquierda puede empatar”, sostiene. Y añade un dato significativo: mientras la derecha apenas suma unos 150.000 votos más que hace cuatro años, el espacio de izquierdas ha crecido en torno a 400.000.

En ese tablero aparecen además nuevas formaciones territoriales como 100x100 Unidos, cuyo comportamiento electoral introduce matices importantes en la lectura de los resultados. La formación logró imponerse en La Línea de la Concepción, donde el PP perdió cerca de 1.900 votos y 17 puntos respecto a 2022. En Génova relativizan ese impacto y sostienen que esos comportamientos locales penalizan más en unas autonómicas que en unas generales, donde el voto tiende a concentrarse.

"El partido está abierto"

Con todo, incluso quienes observan una tendencia favorable para el PP, con el batacazo electoral de María Jesús Montero, con un resultado negativo sin precedentes, reconocen que el escenario sigue abierto. Eduardo Peinado considera que “el partido está complicado para la izquierda”, pero advierte de una aparente paradoja: el resultado andaluz también puede beneficiar la estrategia de Pedro Sánchez.

Porque la gran incógnita ahora no es únicamente cuánto crecen PP y Vox, sino cómo reacciona el electorado progresista ante la posibilidad real de un cambio de ciclo político. “Este resultado favorece la estrategia de movilización del miedo a la ultraderecha y la construcción de un nuevo espacio político a la izquierda del PSOE”, concluye.

Y es ahí, precisamente, donde se decidirá si el realineamiento político que el PP cree haber consolidado en Andalucía y, en otras comunidades, es el preludio de una nueva mayoría nacional. Claro que, para eso, Sánchez tiene que convocar elecciones generales.