De Sumar a ERC y PNV: los aliados del Gobierno reclaman claridad sobre el caso Zapatero

La cautela inicial se desvanece: socios del Gobierno, inquietos, presionan por la verdad del 'caso Zapatero'

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El portavoz de IU y diputado de Sumar, Enrique Santiago Ricardo Rubio - Europa Press
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La decisión de la Audiencia Nacional de investigar al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra ha provocado una reacción inmediata entre los socios parlamentarios habituales del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Aunque ninguna de estas formaciones ha planteado por ahora una ruptura política con el Gobierno por este asunto, sí se aprecia un tono de mayor distancia respecto al cierre de filas socialista. En la mayoría de los casos, el mensaje combina dos elementos: apelación a la presunción de inocencia y exigencia de explicaciones ante la gravedad del caso.

De la cautela de Sumar a la dureza de algunos aliados

Desde Sumar, la portavoz en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, expresó dudas sobre el origen de la causa, en un mensaje de prudencia política ante la investigación judicial. Posteriormente, el portavoz de Justicia e Interior del grupo, Enrique Santiago, endureció el tono al afirmar que ha llegado el momento de regular con claridad la actividad de los expresidentes y recordar que cobrar por gestiones políticas constituiría un delito si se acreditara.

Podemos también ha marcado distancias. Su secretaria general, Ione Belarra, admitió públicamente la gravedad del contenido conocido y evitó un respaldo cerrado al expresidente socialista, en una reacción que evidencia incomodidad dentro del espacio político situado a la izquierda del PSOE.

En ERC, Gabriel Rufián ha mostrado igualmente un tono crítico. El portavoz republicano reconoció públicamente su decepción y admitió haberse equivocado al haber defendido inicialmente a Zapatero, una de las declaraciones más explícitas entre los aliados parlamentarios del Ejecutivo.

El PNV ha optado por una línea más institucional. El lehendakari, Imanol Pradales, calificó el asunto como un hecho grave y reclamó explicaciones con rapidez y transparencia, aunque subrayó el respeto a la presunción de inocencia y evitó pronunciamientos políticos más contundentes.

EH Bildu, por su parte, se ha mantenido en una posición de prudencia pública, sin declaraciones de un calibre similar a las de otros socios, pero dentro del marco general de cautela ante una investigación todavía en fase inicial.

Compromís sí ha sido más explícito. Joan Baldoví aseguró que no le gusta lo conocido hasta ahora, habló de “puntos oscuros” y reclamó explicaciones, insistiendo en que cualquier posible caso de corrupción debe combatirse con independencia del color político.

El mapa político que deja esta reacción conjunta no es el de una ruptura inmediata con el Ejecutivo, pero sí el de un deterioro evidente del respaldo político a Zapatero fuera del PSOE. Incluso entre socios habituales del Gobierno, el mensaje dominante ya no es de defensa cerrada, sino de cautela, preocupación y exigencia de aclaraciones.