En los últimos meses, primero con la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y luego en la guerra de Irán, la postura del Gobierno de España ha ganado enteros en el tablero geopolítico. La oposición del presidente Pedro Sánchez a Donald Trump ha guiado a Europa y sirve de inspiración a muchos otros países. Sin embargo, en una entrevista con Demócrata, una de las diputadas más activas en materia de política exterior, Tesh Sidi (Sumar), advierte: “Sánchez tampoco es el Che Guevara”.
Desde Sumar reconocen un giro en el discurso del Ejecutivo, pero abundan en que no es suficiente. Celebran que se haya elevado el tono frente a Israel, aunque cuestionan que el cambio se quede en lo meramente retórico.
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“El Gobierno está teniendo posiciones más dignas”, concede Tesh Sidi, en referencia al reconocimiento del conflicto palestino como un genocidio por parte Sánchez. Sin embargo, introduce matices: “Pedro Sánchez tampoco es el Che Guevara, pero tiene un empuje de ministros de Sumar”. Una frase que resume bien la ambivalencia de Sumar: respaldo al giro, pero exigencia de mayor contundencia.
Desde la formación consideran que ese cambio no ha sido espontáneo, sino fruto de la presión ejercida desde dentro del propio Ejecutivo. “A Sánchez no le quedó otra que escuchar a Sumar y a Bustinduy”, sostiene.
Aun así, el diagnóstico es claro: existe una brecha entre el discurso y la acción. “Me preocupa que se quede en la política discursiva”, advierte, señalando que España mantiene relaciones con Israel pese a la dureza de las declaraciones. Para Sumar, este es uno de los grandes retos pendientes: traducir el lenguaje político en decisiones concretas que tengan impacto real en el tablero internacional.
Sáhara occidental
El análisis se amplía también al papel de España en otros conflictos, como el del Sáhara Occidental, donde consideran que el país ha perdido peso estratégico en el Magreb. En este contexto, la apuesta pasa por reforzar una posición europea común y por impulsar cambios desde distintos niveles institucionales, incluido el municipalismo.
En definitiva, Sumar reivindica avances, pero mantiene la presión sobre el Ejecutivo: el giro existe, pero, a su juicio, aún está lejos de materializarse en una política exterior plenamente coherente con ese nuevo discurso.