La apuesta era arriesgada y los apoyos no han llegado. El Gobierno renuncia al decreto-ley con los incentivos fiscales a los caseros y la regulación de alquileres de temporada y por habitaciones, al constatar que no tiene posibilidades de convalidarlo.
Las medidas fueron anunciadas por el presidente Pedro Sánchez el pasado 12 de enero. Un mes después, el Ejecutivo tira la toalla. Los incentivos no convencen ni a su socio de Gobierno. Sumar ya ha dejado claro que no validará aumentar las bonificaciones a propietarios. Y, para perder la votación, el PSOE opta por no aprobar el decreto-ley.
Aritmética imposible
El planteamiento era aunar en un decreto-ley tres medidas, pero la ecuación era aparentemente imposible. Por un lado, elevar la desgravación en el IRPF de los ingresos de los propietarios hasta el 100% de las rentas cuando en la renovación de los contratos no subieran el alquiler.
Y, por otro, aprobar en el decreto-ley los acuerdos alcanzados en el Congreso en torno a la proposición de ley que busca regular los precios en los contratos de alquiler estacional y por habitaciones. El problema es que el PSOE es la única formación partidaria de todas estas medidas.
Los incentivos sí podrían salir, pero solos
No puede contar con Sumar ni el resto de formaciones a su izquierda para las ventajas fiscales a propietarios. Podemos, ERC y Bildu las consideran una “línea roja”, ya que supone una transferencia de renta a los rentistas y la renuncia a intervenir de forma directa: su opción es prorrogar de forma automática los contratos, no la del incentivo fiscal.
La medida, no obstante, sí tendría los votos suficientes en el Congreso para salir adelante, ya que otras formaciones como PP, Vox o Junts son favorables a la desgravación. Y, de una manera u otra, la incluyen entre sus recetas para hacer frente a la crisis de vivienda.
Sin embargo, ninguna de ellas ‘compraría’ el ‘pack’ de los incentivos junto a la regulación de los alquileres de temporada y por habitaciones. De hecho, la razón por la que el Gobierno propuso aprobarla por decreto-ley es que estas formaciones bloquean la aprobación de la proposición de ley.
Hace semana y media, horas después de fracasar el decreto-ley ómnibus, el Ministerio de Vivienda ponía en barbecho el decreto-ley para no tensionar las relaciones con los socios y priorizar la recuperación de las medidas derogadas.
La aritmética no ha cambiado desde entonces. Y el Ejecutivo no quiere otra derrota.