Transportistas y sector primario serán los primeros sectores en recibir ayudas para afrontar la crisis que se avecina. Aún no están definidas ni la forma ni la intensidad de las mismas, pero el Gobierno ya ha anticipado que aprobará medidas para compensar la subida de precio en los carburantes, consecuencia de la guerra en Irán.
Entre estas medidas, el Ejecutivo se inclina por descartar descuentos directos al consumidor, como los aprobados en la pasada crisis, y se inclina por compensaciones acotadas a sectores y rebajas fiscales, tras las discutir propuestas con las patronales.
"La bonificación sería una de las medidas que menos nos aconsejan", reconoció el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en su comparecencia ante los medios de comunicación en el Ministerio, tras recibir en él a los sindicatos CCOO y UGT y las patronales CEOE y Cepyme.
Junto a Cuerpo, recibieron a los agentes sociales las tres vicepresidentas del Gobierno María Jesús Montero, titular de Hacienda; Yolanda Díaz, titular de Trabajo; y Sara Aagesen, titular de Transición Ecológica, además de la titular de Seguridad Social, Elma Saiz.
Al término de la reunión, Cuerpo confirmó que el Gobierno trabaja en un decreto-ley con medidas de respuesta económica a las consecuencias de la guerra en Irán, fundamentalmente centradas en la contención de los precios de la energía para empresas y hogares, además de otras medidsa de protección.
El ministro explicó que la respuesta irá vinculada a los efectos que la crisis tiene y, por tanto, se irá graduando en función de cómo y cuándo aterrice en España la subida de precios que se espera. Cuerpo no quiso concretar si verán la luz el próximo martes. Fuentes de su departamento no descartan que, si no hay medidas aprobadas el próximo martes, tenga lugar un nuevo Consejo de Ministros, esta vez extraordinario, para aprobar el decreto-ley la próxima semana.
Para afrontar la subida del precio de la electricidad, el ministro confirmó que el Gobierno trabaja en rebajas fiscales, en la línea de las aprobadas durante la pasada crisis energética. El Ejecutivo tocó entonces todo elemento fiscal asociado a la factura de la luz, rebajando IVA, Impuesto especial sobre la electricidad, además de suspender el conocido como Impuesto sobre la generación.
Junto a estas medidas, está previsto recuperar medidas incluidas en los últimos decretos-ley derogados por el Congreso, como la prohibición de cortes de suministros o los descuentos en el bono social, además de medidas estructurales para la electrificación y el despliegue de energías renovables.
"Prudencia y cautela"
El ministro incidió durante su comparecencia en la necesidad de adecuar la respuesta al impacto de una crisis de la que, por ahora, sólo hay noticias en España en los precios energéticos. Y de forma prematura, ya que la subida de precios registrada en la gasolinera no responde a la guerra de Irán, pues fue adquirido semanas antes.
Así que defendió actuar con "prudencia y cautela", y no precipitar medidas. Primero, porque la crisis que todo el mundo anticipa no es una realidad y aún no es posible medir el impacto. Y, segundo, porque la inexistencia de la crisis impide activar la cláusula de salvaguarda para escapar de las reglas fiscales. De momento, los Estados miembros deberán limitar sus planes al margen fiscal que atesoren en sus cuentas públicas.