Dormir lo suficiente y con calidad, clave para la salud y una vida más larga

Expertos alertan de que dormimos dos horas menos que hace un siglo y reclaman más recursos para tratar los trastornos del sueño y mejorar la salud.

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La neurofisióloga clínica Ana Teijeira, responsable de coordinar en España los actos del Día Mundial del Sueño, ha recalcado que el descanso nocturno desempeña un “papel fundamental” en la salud. Según ha explicado, “dormir bien”, tanto en duración como en calidad, se traduce en una mejor salud física y mental y contribuye a alargar la esperanza de vida.

Teijeira ha intervenido este jueves en una rueda de prensa organizada por la Sociedad Española de Sueño (SES) y la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, con motivo del Día Mundial del Sueño, que se celebra este viernes bajo el lema ‘Dormir bien, vivir mejor’.

Durante su exposición, ha recordado que el sueño interviene en procesos como la maduración del cerebro, la consolidación de la memoria, el rendimiento cognitivo, la regulación de las emociones, la reparación celular, el metabolismo, la salud del sistema cardiovascular, la respuesta inmune y la propia longevidad.

“Si yo duermo bien y vivo mejor, ¿cómo yo sé que duermo bien o no?”, se ha preguntado la especialista, para detallar que un sueño saludable debe respetar los ritmos circadianos, tener una duración adecuada a cada etapa de la vida —más prolongada en la infancia— y presentar buena calidad, sin despertares frecuentes y con un porcentaje correcto de sueño profundo.

No obstante, ha advertido de que en la sociedad actual estas condiciones rara vez se cumplen. La percepción de que el día no da de sí lleva a recortar horas de descanso para dedicar más tiempo al trabajo o al ocio, lo que termina afectando de forma directa al sueño.

“Podemos tener jornadas maratonianas de trabajo, que continúan en casa, programación televisiva con horarios de 'prime time' muy tardíos, retrasamos la cena en familia. Todo esto irremediablemente va a provocar una alteración en el ritmo de sueño que vamos a llamar cronodisrupción”, ha indicado.

En esta línea, ha señalado que los estudios disponibles muestran una reducción notable del tiempo de descanso nocturno en las últimas décadas. “Dormimos dos horas menos que lo que dormían las personas a principios del siglo XX”, ha destacado.

Trastornos del sueño en aumento

Las consecuencias de este déficit ya se aprecian en la población. En torno a un 30 por ciento de los españoles afirma levantarse con la impresión de no haber descansado lo suficiente o de no haber tenido un sueño reparador. Uno de cada cinco habitantes padece algún trastorno del sueño y la tasa de insomnio crónico se ha triplicado en los últimos 20 años, afectando ya al 14 por ciento de la ciudadanía.

La falta de descanso adecuado se asocia a problemas de concentración, bajo rendimiento, mayor riesgo de accidentes laborales y de tráfico, alteraciones del estado de ánimo, depresión, ansiedad y desequilibrios hormonales. Además, puede dañar el sistema cardiovascular y el inmune y facilitar la aparición de enfermedades. “Sabemos, además, que hay determinados tipos de cánceres que se incrementan cuando tenemos un sueño insuficiente”, ha precisado Teijeira.

Entre los trastornos más habituales se encuentra la apnea del sueño, que afecta aproximadamente a una cuarta parte de la población adulta y cuya prevalencia crece con la edad. El neumólogo Eusebi Chiner, en representación de la SEPAR, ha alertado sobre sus consecuencias y la importancia de diagnosticarla de forma precoz, en el marco de la campaña anual que la sociedad dedica a los trastornos respiratorios del sueño.

La apnea del sueño se caracteriza por paradas repetidas de la respiración durante la noche, provocadas por el cierre de la vía aérea superior. “De tal manera que se cierra, se detiene la respiración y no tenemos más remedio que despertarnos o microdespertarnos (...) La consecuencia es que al día siguiente vamos a tener sueño o vamos a tener la percepción de que, aunque hayamos estado en la cama, realmente no hemos dormido”, ha explicado Chiner.

El experto, miembro del Grupo Coordinador del Año SEPAR, ha advertido de que estos episodios pueden desencadenar, a medio y largo plazo, hipertensión y trastornos cardiometabólicos, accidentes cerebrovasculares, deterioro neurocognitivo, bajo rendimiento en el trabajo y en la escuela, además de una pérdida de reflejos que casi multiplica por siete el riesgo de siniestros. A largo plazo, puede incrementar la mortalidad y acortar la vida en unos ocho años.

Chiner ha añadido que la apnea del sueño supone también una carga económica relevante. Se estima que el conjunto de los trastornos del sueño genera unos costes directos de 40.000 millones de euros anuales, de los cuales 5.000 millones corresponderían específicamente a la apnea, sin incluir los gastos indirectos derivados de bajas laborales y otros impactos asociados.

Ha reconocido que en España se han ampliado y modernizado las unidades de sueño, tanto en neurofisiología como en neumología, pero ha recalcado que el infradiagnóstico sigue siendo elevado y que es imprescindible reforzar la investigación. “Debemos de estar activos para el diagnóstico, para la sospecha inicialmente, y para aumentar el rendimiento de las unidades de sueño”, ha señalado.

Claves de higiene del sueño

Como portavoz de la SES, la doctora Ana Teijeira ha enumerado una serie de pautas para mejorar tanto la cantidad como la calidad del descanso nocturno, que, a su juicio, deberían enseñarse desde edades tempranas. Entre ellas, ha destacado la conveniencia de mantener horarios regulares y establecer una rutina previa a acostarse basada en actividades relajantes.

“No debemos trabajar, estudiar, ni realizar actividades físicas intensas o aeróbicas las horas previas a acostarnos”, ha advertido. Del mismo modo, ha recomendado evitar sustancias estimulantes, como la nicotina del tabaco, la cafeína o la teína, durante las seis horas anteriores a ir a la cama, así como prescindir de las cenas abundantes.

También ha insistido en la necesidad de “dejar todos los problemas fuera de la cama”. En esta misma línea, el doctor Chiner ha subrayado que conviene prescindir de móviles, tablets y ordenadores en el dormitorio, proponiendo como alternativa la lectura.

Más recursos y políticas públicas

La Sociedad Española de Sueño ha reclamado, además, un mayor reconocimiento del papel del médico experto en sueño y de las unidades especializadas. “Necesitamos capacitarnos como médicos expertos en sueño y que los ciudadanos puedan acceder a unidades de sueño especializadas en todos los puntos del país. Esto nos va a permitir detectar cuanto antes los trastornos del sueño, tratarlos y mejorar por ende la calidad de vida de la persona”, ha remarcado Ana Teijeria.

Asimismo, ha instado a las administraciones públicas a colaborar para poner en marcha políticas eficaces que aborden el sueño y sus patologías de forma integral, desde una perspectiva social, educativa y laboral.

“Aún queda mucho trabajo por hacer, aunque creemos que la sociedad cada vez está más concienciada y hay esperanza al respecto. Desde la Sociedad Española de Sueño ofrecemos nuestro apoyo incondicional para promover un sueño saludable y que realmente todos podamos decir en nuestra sociedad que dormimos bien y, por tanto, vivimos mejor”, ha concluido.