El CIBER refuerza la medicina de precisión y la voz del paciente en la lucha contra la enfermedad inflamatoria intestinal

El CIBER impulsa la medicina de precisión y la participación de los pacientes para mejorar el abordaje y la calidad de vida en la enfermedad inflamatoria intestinal.

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El Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) remarca que la medicina de precisión, junto con la participación activa de los pacientes, resulta esencial para progresar en el abordaje de la enfermedad inflamatoria intestinal.

Coincidiendo con el Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, el CIBER insiste en la importancia de seguir promoviendo una investigación “colaborativa, traslacional y centrada en las personas” con el fin de perfeccionar el diagnóstico, optimizar los tratamientos y elevar la calidad de vida de quienes padecen enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.

De acuerdo con los datos del CIBER, la EII afecta aproximadamente al 1 por ciento de la población y supone un desafío sanitario y social de primer orden. “Su aparición frecuente en personas jóvenes, su curso crónico y recurrente, la incertidumbre asociada a los brotes y el impacto sobre la vida diaria, laboral, familiar y emocional hacen imprescindible avanzar hacia una atención más personalizada, capaz de responder no solo a la actividad inflamatoria, sino también a las necesidades reales de los pacientes”, añade el Centro.

En el área de Enfermedades Hepáticas y Digestivas del CIBER, CIBEREHD, numerosos grupos llevan a cabo proyectos centrados en enfermedad inflamatoria intestinal, combinando investigación básica, clínica, epidemiológica y traslacional. “Esta masa crítica sitúa al CIBER en una posición de liderazgo en la investigación en EII en España y le confiere también un papel destacado a nivel internacional, tanto por su contribución científica como por la participación de sus investigadores en iniciativas, consensos, guías clínicas y redes colaborativas orientadas a mejorar el manejo de estas patologías”, señala el CIBER.

Las líneas de trabajo de estos equipos incluyen la búsqueda de biomarcadores predictivos de respuesta y evolución de la EII, el análisis de los mecanismos inmunológicos y moleculares que intervienen en la inflamación intestinal y la integración de datos multi-ómicos, como transcriptómica, proteómica, metabolómica, microbiota y variables clínicas.

Paralelamente, investigan la evaluación de nuevas terapias avanzadas y estrategias de optimización de los tratamientos, la seguridad de los fármacos en situaciones especiales como el embarazo y la lactancia, el estudio en práctica clínica real mediante cohortes y registros multicéntricos, y el diseño de modelos predictivos basados en herramientas de inteligencia artificial. Todo ello persigue un propósito común: impulsar una medicina más precisa, preventiva y personalizada para cada paciente.

“El objetivo no es solo disponer de más tratamientos, sino saber cuál es el más adecuado para cada paciente y en qué momento utilizarlo. Para ello necesitamos combinar datos clínicos, inmunológicos, microbiológicos, moleculares y de imagen con herramientas de inteligencia artificial para anticipar la respuesta, evitar retrasos terapéuticos innecesarios y avanzar hacia una atención más personalizada”, declara María Chaparro, subdirectora científica e investigadora del CIBEREHD en el Hospital Universitario de La Princesa (Madrid).

El CIBER recalca también que la investigación en EII va más allá del control de la inflamación. Recuerda que la fatiga, dolor, urgencia intestinal, incertidumbre ante los brotes, carga asistencial, adherencia a los tratamientos, impacto psicológico, dificultades laborales o limitaciones sociales forman parte del día a día de muchas personas con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.

En este contexto, el CIBER destaca que los grupos de investigación incorporan de forma creciente la participación ciudadana como elemento clave en el diseño de sus estudios. “Incorporar la experiencia de los pacientes permite humanizar la investigación, situar sus necesidades en el centro y plantear preguntas más ajustadas a su realidad, no solo sobre la eficacia de los tratamientos, sino también sobre su impacto en la calidad de vida, la autonomía y el bienestar emocional”, finaliza.