Los Estados miembros de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo (UE/EEE) notificaron en 2025 un total de 7.655 posibles casos de sarampión, lo que supone una caída del 78 por ciento frente a los 35.212 comunicados el año anterior, según el informe mensual sobre sarampión y rubeola del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), elaborado con datos preliminares de 2025.
Pese a este descenso marcado, el número total de infecciones registradas el pasado año es casi el doble (93%) del observado en 2023, cuando se contabilizaron 3.973 casos. Además, ocho de cada 10 personas que enfermaron de sarampión en 2025 no habían recibido la vacuna.
“Estas cifras demuestran que los casos de sarampión siguen siendo preocupantemente altos a pesar de un descenso significativo durante el último año. Europa debería liderar la eliminación del sarampión a nivel mundial. Disponemos de una vacuna altamente eficaz y segura, así como del conocimiento, los recursos y algunas de las herramientas de vigilancia más robustas para controlar eficazmente esta enfermedad prevenible”, ha afirmado la jefa del programa del ECDC sobre enfermedades prevenibles por vacunación e inmunización, Sabrina Bacci.
De los 7.655 casos registrados, 5.762 (75,3%) se confirmaron mediante pruebas de laboratorio. Rumanía fue el país con más sospechas notificadas, con 4.198, de las que se confirmaron 2.971; le siguieron Francia, con 877 (774 confirmados); Países Bajos, con 534 (379); Italia, con 529 (497); y España, con 426 (217). Estos países concentraron el 54,8, el 11,5, el 7, el 6,9 y el 5,6 por ciento de todos los casos, respectivamente.
En cuanto a la distribución por edades, 3.072 contagios (40,1%) afectaron a menores de cinco años y 2.674 (34,9%) a personas de 15 años o más. Las tasas de notificación más elevadas se observaron en lactantes menores de un año, con 261,6 casos por millón de habitantes, y en niños de uno a cuatro años, con 127,4 por millón.
Respecto al estado vacunal, entre las 7.210 personas con edad y situación de vacunación conocidas, 5.764 (79,9%) no estaban inmunizadas, 743 (10,3%) habían recibido una sola dosis, 571 (7,9%) contaban con dos o más dosis y 122 (1,7%) tenían un número de dosis desconocido.
Ocho personas fallecieron a consecuencia de la infección por sarampión. En detalle, Francia notificó cuatro muertes, Rumanía tres y Países Bajos una.
Según los datos disponibles, el 25,5 por ciento de los afectados (1.949 casos) se contagió de forma autóctona. Por otro lado, 578 (7,6%) se clasificaron como importados, es decir, con origen de la infección fuera del país que los notificó, y 227 (3%) se consideraron relacionados con la importación, ya que se adquirieron localmente pero dentro de cadenas de transmisión vinculadas a un caso importado. Los 4.901 casos restantes (64,0%) tienen un origen no determinado.
Aunque la proporción de casos importados varía entre países, la mayor parte de las personas se infectó dentro de su propio territorio, a través de la transmisión comunitaria.
El papel clave de la vacunación
Dado el carácter altamente contagioso del sarampión y su fácil transmisión aérea, el ECDC insiste en la necesidad de asegurar una inmunidad suficiente mediante la vacunación en amplios segmentos de la población, con el fin de cortar la transmisión entre personas.
La recomendación es que, como mínimo, el 95 por ciento de la población objetivo reciba dos dosis de la vacuna frente al sarampión, para evitar brotes y proteger a quienes son especialmente vulnerables, como los niños demasiado pequeños para vacunarse y las personas que no pueden recibir la vacuna por motivos médicos.
“Esto convierte la vacunación no solo en un acto de autoprotección, sino también de solidaridad. Eliminar el sarampión debería ser posible si actuamos juntos”, ha subrayado Sabrina Bacci. En esta línea, se aconseja que adolescentes y adultos revisen si su inmunización es completa o si precisan una dosis adicional para protegerse y proteger a su entorno.
105 casos de rubeola en la UE/EEE
El documento del ECDC recoge que, durante 2025, los países de la UE/EEE notificaron 105 casos de rubeola, de los cuales 15 fueron confirmados por laboratorio, sin que se registraran fallecimientos asociados. España comunicó dos sospechas y un solo caso confirmado en este periodo.
Polonia fue el país que más diagnósticos sospechosos reportó, con 85, seguido de Alemania, con ocho, y Suecia, con cuatro, lo que equivale al 81, el 7,6 y el 3,8 por ciento del total, respectivamente. Las tasas de notificación de Polonia (2,3) y Suecia (0,4) superaron la media de la UE/EEE, situada en 0,2 casos por millón de habitantes. No obstante, el ECDC advierte de que los datos polacos deben interpretarse con cautela, ya que solo tres de los 85 casos (3,53%) se confirmaron por laboratorio.
En paralelo, 21 países no notificaron ningún caso: Croacia, Bulgaria, Chequia, Dinamarca, Estonia, Irlanda, Chipre, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Hungría, Malta, Países Bajos, Austria, Portugal, Rumanía, Eslovenia, Eslovaquia, Noruega, Islandia y Liechtenstein.
La rubeola es una infección vírica muy contagiosa que, por lo general, cursa de forma leve con exantema. El ECDC insiste en la vacunación por el elevado riesgo de malformaciones congénitas asociado a la infección por rubeola durante la gestación. El síndrome de rubeola congénita (SRC) se caracteriza por la presencia de anomalías oftalmológicas, neurológicas, cardiacas y auditivas.
Por ello, el organismo europeo aconseja mantener una cobertura de vacunación sostenida de al menos el 95 por ciento con, como mínimo, una dosis de la vacuna frente a la rubeola en todos los grupos de población para lograr su eliminación.
Recomendaciones del ECDC a los países europeos
El ECDC llama a las autoridades sanitarias nacionales a reforzar la vacunación de su población para cerrar brechas de inmunidad y alcanzar una cobertura elevada, también por encima del 95 por ciento en la segunda dosis. Considera esencial que las vacunas se administren puntualmente en la infancia, conforme a los calendarios nacionales, y que se identifique y vacune a colectivos como adolescentes y adultos jóvenes no inmunizados.
Asimismo, propone intensificar los esfuerzos para garantizar una vigilancia de alta calidad y una capacidad de salud pública adecuada, especialmente en lo relativo a la detección precoz, el diagnóstico, la respuesta y el control de brotes. También reclama aumentar la sensibilización de los profesionales sanitarios, para que verifiquen el estado vacunal de sus pacientes y se mantengan ellos mismos correctamente vacunados.
Con el fin de favorecer la aceptación y el uso de la vacuna, el ECDC sugiere diseñar estrategias específicas de comunicación de riesgos e identificar los factores que condicionan la baja aceptación y adopción de la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubeola).
Por último, insta a abordar las barreras estructurales que dificultan la vacunación en poblaciones desatendidas, con el objetivo de reducir las desigualdades en el acceso a la inmunización.