Expertos recomiendan seguimiento extendido y evaluaciones constantes en bebés prematuros hasta los seis años

Expertos abogan por un seguimiento hasta los seis años y evaluaciones constantes para bebés prematuros, especialmente entre la semana 32 y 36.

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Thais Agut, neonatóloga del Patronato de NeNe, respalda las directrices europeas que sugieren un seguimiento completo de los bebés prematuros hasta los seis años, incluyendo evaluaciones regulares, cribados y referencias tempranas a programas de estimulación precoz, especialmente para aquellos nacidos entre la semana 32 y 36 de gestación, debido a sus amplios beneficios.

Además, «debe garantizarse durante la hospitalización el derecho a cuidados individualizados -alimentación, termorregulación, estabilidad respiratoria y vínculo con los cuidadores- y tras el alta, una transición integral al hogar con apoyo interdisciplinario», indica.

Con la celebración del Día Mundial de la Prematuridad, se destaca que cada año nacen alrededor de 14 millones de bebés prematuros globalmente. En Europa, este número es de 250.000 bebés anualmente, siendo un 1% de estos menores de 32 semanas. En España, de los 330.000 nacimientos anuales, más de 20.000 son prematuros, con un 10% antes de la semana 32 y el 70% entre la semana 32 y 36, formando este último el grupo más grande de prematuros.

«Un bebé prematuro de 32 o 36 semanas, aunque para médicos y enfermeras no represente una prematuridad muy importante, requiere de una atención especial ya que todavía presenta inmadurez en varios sistemas (pulmones, cerebro, sistema digestivo) que necesita atención», explica el presidente de la Fundación NeNe, el neonatólogo Juan Arnáez.

«La prematuridad entre las 32 y 36 semanas es una etapa crítica en la que cerebro y cuerpo atraviesan un crecimiento acelerado, por lo que actuar con conciencia neurológica y responsabilidad marcará la diferencia entre un futuro con más oportunidades o con más dificultades para miles de niños y sus familias», enfatiza Arnáez.

Es crucial que los profesionales de la salud provean a las familias información clara sobre los riesgos y complicaciones. «El ingreso hospitalario, el miedo o la separación pueden generar ansiedad o culpa en los progenitores. Es esencial ofrecer el apoyo emocional necesario para favorecer el vínculo y reducir el estrés parental», destaca la neonatóloga Gemma Arca, también del Patronato de la fundación.

El ingreso hospitalario debe ser visto como una oportunidad de aprendizaje para los padres en el cuidado y comprensión de sus hijos, según Maite Montes, enfermera especializada en cuidados neonatales, quien aboga por el método canguro; «esto en ocasiones no se hace ya que los profesionales perciben que no es tan importante para ellos al tratarse de recién nacidos casi maduros», señala.