Farmacéuticos subrayan un cambio revolucionario en la hemofilia que prioriza la comodidad del paciente

Nuevas terapias para la hemofilia, incluida la terapia génica, transforman el tratamiento y mejoran la adherencia y la calidad de vida de los pacientes.

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El Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España ha puesto de relieve el “cambio revolucionario” que vive actualmente el abordaje de la hemofilia, impulsado por nuevas alternativas terapéuticas que aportan mayor comodidad al paciente, con administración subcutánea y una menor frecuencia de dosis.

En la mayoría de los casos, el tratamiento de la hemofilia es profiláctico, centrado en evitar hemorragias futuras. Hasta hace poco, la vía de administración habitual era intravenosa y obligaba a aplicar la medicación con gran frecuencia, lo que condicionaba de forma importante la calidad de vida de las personas afectadas.

Coincidiendo con el Día Mundial de la Hemofilia, que se celebra este viernes, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos ha difundido el informe “Avances en el abordaje de la hemofilia”. En este documento se repasan los aspectos clave de la patología y se destacan las terapias más avanzadas, entre ellas la terapia génica, que incluso presenta un potencial efecto curativo.

Los farmacéuticos resaltan las ventajas de la profilaxis para controlar la enfermedad y evitar las hemorragias invisibles, pero insisten en que la falta de adherencia terapéutica continúa siendo un reto importante para muchos pacientes, un aspecto en el que las nuevas opciones de tratamiento pueden suponer una mejora significativa.

Del mismo modo, señalan que los farmacéuticos, tanto en el entorno hospitalario como en la farmacia comunitaria, desempeñan un papel “esencial” en la mejora de la adherencia, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes, donde las tasas se sitúan entre el 26 y el 36 por ciento.

Al margen de la edad, explican que las estrategias para fomentar la adherencia pasan por fijar objetivos terapéuticos personalizados, con el fin de que el paciente confíe en el tratamiento. A ello se suman la planificación de visitas de seguimiento y la oferta de información y herramientas digitales, como aplicaciones móviles, que ayudan a registrar el número de administraciones y los episodios de sangrado.

Según detallan, el farmacéutico puede llevar a cabo un seguimiento farmacoterapéutico para detectar problemas asociados a la medicación, así como posibles interacciones, contraindicaciones o reacciones adversas.

Este profesional también contribuye a empoderar al paciente mediante la toma de decisiones compartidas. En esta línea, puede informar sobre las novedades farmacológicas que van surgiendo y que se caracterizan por requerir pautas de administración más cómodas o menos frecuentes que las convencionales.

En 2024 se calculó que 271.918 personas en todo el planeta presentaban un diagnóstico confirmado de hemofilia, de las cuales el 82 por ciento correspondía a hemofilia A y el 17 por ciento a hemofilia B. En España, en 2023 se estimó una incidencia aproximada de un caso de hemofilia A por cada 5.000 habitantes y un caso de hemofilia B por cada 30.000.