Hasta un 40% de mujeres deportistas podría padecer la tríada de la mujer deportista, según una investigación de la UOC

Un estudio de la UOC alerta de que hasta el 40% de las mujeres activas puede sufrir la tríada de la mujer deportista y reclama más prevención y equidad.

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Votos

Partido Escaños Votos Porcentaje
PP 33 +2 438.096 35.47%
PSOE 30 +2 379.703 30.74%
VOX 14 +1 233.757 18.92%
U.P.L. 3 +3 53.805 4.35%
XAV 1 = 11.307 0.91%
SY 1 -2 8.728 0.70%
IU-MS-VQ 0 = 27.605 2.23%
SALF 0 = 17.351 1.40%
PODEMOS - AV 0 = 9.225 0.74%
PACMA 0 = 5.027 0.40%
ESCAÑOS EN BLANCO 0 = 4.762 0.38%
Cs 0 -1 4.320 0.34%
NUEVECYL 0 = 4.207 0.34%
VBM 0 = 3.543 0.28%
PCAS-TC 0 = 3.051 0.24%
ESPAÑA VACIADA 0 = 2.991 0.24%
C. Bierzo 0 = 1.946 0.15%
PCTE 0 = 1.688 0.13%
VP 0 = 1.641 0.13%
MUNDO+JUSTO 0 = 1.555 0.12%
PREPAL 0 = 869 0.07%
FE de las JONS 0 = 789 0.06%
P. ALANTRE 0 = 383 0.03%
PANCAL-URCI 0 = 289 0.02%
SAE 0 = 106 0.01%

Escaños (82)

Mayoría: 42
PP 33 escaños
PSOE 30 escaños
VOX 14 escaños
U.P.L. 3 escaños
XAV 1 escaños
SY 1 escaños

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Hasta un 40 por ciento de las mujeres que realizan más de tres horas semanales de ejercicio físico podría estar afectado por la tríada de la mujer deportista, un síndrome que engloba tres problemas interrelacionados: deterioro de la salud ósea, alteraciones del ciclo menstrual y deficiencia energética. Así se desprende de una investigación encabezada por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

La investigadora del FoodLab -Grupo interdisciplinario en alimentación, nutrición, sociedad y salud- y profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, Laura Esquius de la Zarza, recuerda que “todas las mujeres físicamente activas son susceptibles de la tríada de la mujer deportista, independientemente del deporte practicado”.

El trabajo, difundido en la revista científica ‘Journal of the International Society of Sports Nutrition’, analizó a 1.154 mujeres de entre 15 y 45 años, desde practicantes recreativas hasta deportistas de élite del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

Según la primera firmante de la tesis doctoral sobre estos trastornos, Ana Torres Dos Ramos, dirigida por Esquius de la Zarza, hay factores que elevan la probabilidad de desarrollar la tríada, como “la participación en deportes estéticos, disciplinas centradas en la delgadez o deportes de categoría de peso”.

Las presiones sobre el peso, la apariencia física en el ámbito deportivo y la continua exposición del cuerpo de las deportistas incrementan el riesgo de “insatisfacción corporal”, lo que puede desembocar en conductas alimentarias desordenadas. De acuerdo con los resultados del estudio, el 24,3 por ciento de las participantes presentaba riesgo de sufrir un trastorno alimentario subclínico y el 7,3 por ciento, de padecer un trastorno alimentario clínico.

“La deficiencia energética puede desarrollarse a través de diversas vías, como la pérdida de peso intencionada, sin que exista patología alimentaria, o la ingesta insuficiente involuntaria”, ha explicado Esquius de la Zarza.

Las autoras subrayan que los datos obtenidos pueden extrapolarse al conjunto del país, ya que el trabajo confirmó “una distribución homogénea en todo el territorio nacional, con representación de todas las provincias españolas”.

El riesgo asociado a este síndrome puede manifestarse en alteraciones menstruales clínicas y subclínicas -como la amenorrea hipotalámica funcional-, reducción de la densidad mineral ósea, problemas de fertilidad y mayor probabilidad de lesiones óseas por estrés, entre otras repercusiones para la salud. En los casos más severos, el daño óseo puede llegar a ser irreversible.

Prevención y educación menstrual

Para reducir la aparición de estos trastornos, las investigadoras recomiendan vigilar de cerca el ciclo menstrual e implantar programas de educación menstrual “desde edades tempranas y dirigidos a ambos sexos”. Del mismo modo, recalcan la importancia de disponer de información clara y actualizada sobre la necesidad de una “ingesta alimentaria adecuada” que cubra por completo los requerimientos energéticos.

“El entorno deportivo y personal de las deportistas debe ser consciente del daño que pueden causar determinadas presiones relacionadas con el peso y el tamaño corporal. Es necesario erradicar estereotipos de género y creencias alejadas de la evidencia, como la idea errónea de que el rendimiento deportivo o el éxito competitivo dependen del peso corporal, así como prácticas de control de peso que resultan desaconsejadas y contraproducentes”, ha sostenido Torres Dos Ramos.

En este contexto, las autoras remarcan que es clave que los profesionales sanitarios y quienes se dedican al ejercicio físico identifiquen la tríada de la mujer deportista y sus posibles complicaciones, “dada su alta prevalencia y las graves consecuencias que puede tener para la salud”.

Las investigadoras denuncian también la escasa presencia de mujeres en los estudios de ciencias de la actividad física y el deporte. “Se ha reportado un 6 por ciento de las publicaciones centradas exclusivamente en mujeres y gran parte de las directrices actuales se basan en estudios realizados con participantes masculinos, cuyos resultados se generalizan sin considerar las diferencias anatómicas, fisiológicas y endocrinológicas entre sexos”, ha recalcado Torres Dos Ramos.

Por último, insisten en que la literatura científica respalda un enfoque basado en la “equidad en el deporte y el ejercicio, comprometido con la erradicación de estereotipos de género, prejuicios y prácticas discriminatorias”, que ayude a cuestionar los “discursos hegemónicos sobre los cuerpos de las mujeres y avanzar hacia una visión que acepte y celebre la diversidad corporal”.