El presidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), el doctor Pedro Gorrotxategi, sostiene que la carga de cafeína de “la mayoría” de las bebidas energéticas que se venden en España justifica que no puedan adquirirse por menores de 18 años, y no solo por menores de 16, como plantea la medida anunciada este miércoles por el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy.
La propuesta del Gobierno eleva la restricción hasta la mayoría de edad únicamente para los productos que superen los 32 mg de cafeína por cada 100 ml. Sin embargo, en declaraciones a Europa Press, Gorrotxategi remarca que, según una revisión reciente realizada por esta sociedad científica, prácticamente todas las marcas alcanzan o superan esa cifra, salvo una única bebida que contiene 20 mg.
“Las demás tenían entre 32 y 40 mg”, ha detallado el pediatra, quien prevé que las empresas “lo que harán ahora” será “bajar la cantidad de cafeína”. Frente a este posible ajuste, defiende que lo adecuado sería “prohibirlas hasta los 18 años”, recordando que “la regulación dice que hasta 18 mg se consideran bebidas normales”.
Gorrotxategi subraya que, aunque diversos trabajos de investigación muestran que muchos adolescentes creen que estas bebidas son útiles “para mejorar la actividad física”, en realidad suponen “un problema de salud”, por lo que “el consumo debería ser cero”. A partir de los datos disponibles, indica que, entre los 12 y 13 años, “el 40 por ciento toma bebidas energéticas”, porcentaje que asciende al 50 por ciento en el grupo “entre 14 y 18”.
Aumento de la presión arterial y riesgo cardiovascular en menores
“El consumo puede provocar problemas de salud”, insiste el representante de la AEPap, que llama la atención sobre otros ingredientes habituales, como el guaraná y el ginseng, además de los azúcares añadidos. Recuerda que “la cafeína y el guaraná son sustancias que estimulan el sistema nervioso central” y apunta que la primera “tiene efectos como el aumento de presión arterial, del ritmo del corazón y de la temperatura”, pudiendo “provocar nerviosismo”.
Según explica, estas bebidas originan “taquicardia” y “hacen trabajar al corazón más de lo que corresponde”, lo que “a la larga, puede tener un fallo más precoz”. Advierte de que “en menores de edad, la repercusión es mayor”, y ejemplifica que “una lata de 250 ml contiene tanta cafeína como un café expreso”.
El pediatra también resalta el papel de la taurina, que “además de aumentar el ritmo cardiaco, puede aumentar el riesgo de endometriosis” en chicas adolescentes. Por este motivo, respalda la implantación de restricciones estrictas y recuerda que algunas comunidades autónomas, como Galicia, y varios países europeos, como “Polonia, Lituania y Estonia”, ya han optado por vetar estas bebidas “en menores de 18 años”.
En cuanto al consumo combinado con alcohol, alerta de que “dentro de los niños de entre 12 y 13, el 10 por ciento las toman con alcohol”, cifra que se eleva al 20 por ciento “entre los 14 y los 18 años”. A su juicio, “ver las bebidas energéticas como una cosa similar al alcohol, que es de evitar para niños y adolescentes, es una cosa positiva”, y por ello propone que se coloquen en zonas diferenciadas dentro de los supermercados.
En relación con esta asociación con el alcohol, Gorrotxategi reconoce que la eficacia real de la prohibición “es relativa”. Recuerda que “el alcohol está prohibido y hay un porcentaje bastante elevado de chicos y chicas que toman alcohol”, lo que, a su entender, obliga a acompañar cualquier veto con medidas de educación sanitaria y control de la venta a menores.