El director del Máster en Cuidados Paliativos de la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia San Juan de Dios-Comillas, Antonio Ramos, subraya que la capacitación específica de las enfermeras se ha vuelto “imprescindible” ante el incremento de las enfermedades crónicas, el progresivo envejecimiento de la población y la mayor complejidad de las situaciones clínicas.
“La atención a la cronicidad y los cuidados paliativos requieren profesionales con una sólida base científica, pero también con una profunda capacitación ética, comunicativa y humana (...). La forma en la que acompañamos al final de la vida habla de qué tipo de sistema sanitario y de sociedad queremos ser”, ha señalado con motivo del Día Internacional de la Enfermería, que se celebra el martes 12 de mayo.
Coincidiendo con esta efeméride, los centros de San Juan de Dios en Madrid han querido reconocer la aportación de estas profesionales, presentes a lo largo de todo el itinerario asistencial y con una influencia decisiva en los grupos más vulnerables y en los momentos de mayor fragilidad.
“Enfermeras y enfermeros somos, muchas veces, el primer sostén emocional y clínico del paciente y su entorno. Nuestro trabajo es estar, comprender y actuar con rigor y humanidad”, ha explicado el director de Enfermería en el Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos y en la Clínica Nuestra Señora de la Paz, Pablo Plaza.
En el campo de los cuidados paliativos, los centros remarcan que el papel de la enfermería adquiere un peso todavía mayor, ya que va más allá del abordaje de los síntomas físicos e incluye el acompañamiento integral a pacientes y familias, buscando ofrecer confort, respeto y dignidad.
Poner siempre a la persona en el centro
“Cuidar es estar, observar y anticiparse. A veces, significa prevenir una herida; otras, simplemente acompañar. Pero siempre implica poner a la persona en el centro”, ha apuntado la responsable de enfermería del Hospital Fundación Instituto San José, María Arroyo.
En los dispositivos de atención aguda, como el Hospital Universitario San Rafael, la enfermería resulta esencial para articular una respuesta rápida y bien coordinada, dirigida a la mejoría clínica y al retorno seguro del paciente a su hogar. “La enfermería no solo interviene desde el conocimiento clínico, sino que garantiza una atención continua en la que el paciente y su entorno se sienten acompañados en todo momento”, ha precisado su director de Enfermería, Emilio Borja Escribano.
Desde la Clínica Nuestra Señora de la Paz, se ha puesto igualmente el foco en la labor de las enfermeras que trabajan en salud mental infanto-juvenil y en adicciones. En este ámbito, la presencia de profesionales con competencias avanzadas en intervención con menores, prevención de crisis, abordaje de patología dual y apoyo a las familias favorece la detección precoz, la continuidad de los tratamientos y la seguridad del paciente.
En la misma línea, el Albergue de San Juan de Dios y el Centro de Acogida de Santa María de la Paz destacan el valor de intervenciones específicas en contextos de mayor vulnerabilidad. Entre ellas, se incluyen la educación para la salud y la prevención, el seguimiento de patologías crónicas como la diabetes o las campañas de inmunización frente a enfermedades como la gripe, el tétanos o la hepatitis A.
En vísperas del Día Internacional de la Enfermera, los centros de San Juan de Dios en Madrid recuerdan que, desde los cuidados paliativos hasta la salud mental, pasando por la discapacidad o la atención a las personas mayores, las enfermeras “son esenciales” cuando se aborda la vulnerabilidad.