La GEER alerta de que no se debe normalizar el dolor lumbar en jóvenes porque es clave detectar pronto la espondilitis anquilosante

La GEER reclama no normalizar el dolor lumbar en jóvenes y subraya que detectar pronto la espondilitis anquilosante es clave para frenar su progresión.

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El presidente del Comité de Comunicación de la Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER), el doctor Rafael Llombart, ha recalcado que “el dolor lumbar en personas jóvenes no debe normalizarse sin una adecuada evaluación”, dado que “la sospecha diagnóstica precoz en la espondilitis anquilosante es clave para evitar la progresión de la enfermedad y sus consecuencias funcionales”.

Con motivo del Día Mundial de esta patología, que se conmemora este sábado, 2 de mayo, la GEER ha advertido de que el diagnóstico suele demorarse durante años, pese a disponer de herramientas clínicas y tratamientos eficaces capaces de mantener la enfermedad bajo control.

La sociedad científica insiste en la relevancia de reconocer de forma temprana esta enfermedad inflamatoria crónica, cuyo manejo ha mejorado “notablemente” en los últimos años gracias a los avances en investigación y nuevas opciones terapéuticas. La GEER calcula que en España podrían padecerla hasta 120.000 personas, una dolencia que suele iniciarse entre los 20 y los 30 años y que condiciona de forma importante la calidad de vida y la capacidad laboral.

La espondilitis anquilosante se incluye dentro del grupo de las espondiloartritis, cuya prevalencia global supera el 1 por ciento de la población. Su origen es multifactorial y se asocia de forma intensa con factores genéticos, en particular el marcador HLA-B27, además de influir elementos ambientales y alteraciones del sistema inmunitario que mantienen la inflamación.

Dolor lumbar inflamatorio y dificultades en el diagnóstico

Respecto al dolor lumbar, la GEER destaca que el de tipo inflamatorio es el signo más representativo: suele iniciarse de manera insidiosa, empeora con el reposo y mejora al realizar ejercicio físico, y se acompaña de una rigidez matutina prolongada. A pesar de ello, con frecuencia se confunde con una lumbalgia mecánica, lo que contribuye al retraso diagnóstico. Por este motivo, se reclama un mayor nivel de concienciación tanto en la población general como entre los profesionales sanitarios, especialmente en Atención Primaria.

Tratamientos avanzados y nuevas líneas de investigación

En relación con las opciones terapéuticas, la GEER subraya que los progresos han sido “muy significativos” en los últimos años, “especialmente gracias al desarrollo de terapias dirigidas contra los mecanismos inflamatorios de la enfermedad”. El tratamiento combina antiinflamatorios y ejercicio físico, y en los casos con actividad persistente se recurre a terapias biológicas “altamente eficaces”, como los inhibidores del TNF y de la IL-17, que ayudan a controlar la inflamación y a mejorar la calidad de vida.

“Todos estos avances han transformado el manejo de la espondilitis anquilosante, permitiendo en muchos casos un mejor control de la enfermedad y una vida activa para los pacientes”, ha señalado Llombart. Además, se han incorporado nuevas alternativas, como los inhibidores de JAK y otras terapias innovadoras, que siguen ampliando el abanico de posibilidades de tratamiento.

La organización indica que las líneas de investigación actuales se orientan a descubrir biomarcadores que faciliten un diagnóstico más temprano, adaptar las terapias al perfil de cada paciente y frenar la progresión estructural de la enfermedad. Para ello, considera esencial la coordinación entre reumatólogos, rehabilitadores y traumatólogos a lo largo de todo el proceso asistencial.