La hipertensión, principal factor de riesgo cardiovascular modificable, según la SEMI

La SEMI alerta de 5 millones de hipertensos sin diagnosticar en España y reclama más control domiciliario y diagnóstico precoz para reducir muertes.

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La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) ha advertido de que en España habría alrededor de 5 millones de personas con hipertensión arterial (HTA) sin diagnosticar. Los internistas insisten en que se trata del factor de riesgo modificable que más incrementa la probabilidad de desarrollar enfermedad cardiovascular, responsable del mayor número de fallecimientos.

La existencia de HTA y su control inadecuado se vinculan con la aparición de ictus, cardiopatía isquémica, enfermedad arterial periférica, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica, deterioro cognitivo, demencia, fibrilación auricular, aneurismas arteriales y retinopatía. En nuestro país, la HTA se asocia a 46.000 muertes anuales, lo que refuerza la importancia del “control de la presión arterial como medida coste-efectiva y para reducir la morbimortalidad”.

En esta línea, los especialistas subrayan que los principales desafíos pasan por afinar el diagnóstico temprano, promover el autocuidado y el seguimiento de las cifras tensionales en el domicilio, dado que, sin un diagnóstico y tratamiento adecuados, la HTA ocasiona “daño vascular progresivo e irreversible”.

Coincidiendo con el Día Mundial de la Hipertensión, que se conmemora el 17 de mayo, la médico internista del Servicio de Medicina Interna del Hospital Infanta Leonor, en Madrid, y vocal de hipertensión del Grupo de Trabajo de Riesgo Vascular de SEMI, Eva María Moya Mateo, ha recalcado que la ciudadanía debe ser consciente de la magnitud de este problema de salud pública y de que la patología cursa sin síntomas.

Por este motivo, ha insistido en que es aconsejable tomarse la tensión arterial al menos una vez al año, incluso en adultos que se consideran sanos, con el fin de descubrir casos ocultos.

El 40% de los adultos españoles padece HTA

En la actualidad, en torno al 40 por ciento de la población adulta presenta un diagnóstico de hipertensión. “A partir de los 40 años, una de cada tres personas es hipertensa; a partir de los 60, dos de cada tres; y, a partir de los 80, casi tres de cada tres. Además, el 45 por ciento de los hipertensos no están diagnosticados, por lo que hay unos cinco millones de adultos sin conciencia de enfermedad”, ha señalado.

Moya Mateo ha añadido que la evolución de la enfermedad “no es tranquilizadora”, ya que se espera un incremento de los casos, asociado al envejecimiento de la población y a la elevada prevalencia de diabetes, obesidad, apnea del sueño y sedentarismo.

Los expertos recuerdan que la hipertensión es una patología crónica que, en la mayoría de los pacientes, no se cura. Sin embargo, un control adecuado permite disminuir la probabilidad de sufrir las complicaciones mencionadas y reducir el riesgo vascular global.

Medición y diagnóstico de la hipertensión

La SEMI recalca que la presión arterial debe revisarse en todas las personas adultas. Antes de los 40 años se puede realizar de forma ocasional y, a partir de esa edad, se recomienda un control anual. Si concurren factores de riesgo como obesidad, diabetes, tabaquismo, apnea del sueño, enfermedad renal o antecedentes familiares de HTA, estos controles deben adelantarse. En mayores de 65 años, la vigilancia ha de ser aún más estrecha.

Los internistas aconsejan la automedición domiciliaria (AMPA) como método de seguimiento, con controles periódicos, “idealmente mensuales una vez la presión arterial esté estable”. Para ello, recuerdan que se deben utilizar tensiómetros validados, tras 5 minutos de descanso, sentado, con el brazo apoyado, sin haber realizado ejercicio ni fumado previamente, en un entorno silencioso, sin hablar, realizando tres mediciones separadas por 1-2 minutos y considerando como referencia la media de las dos últimas.

El médico internista desempeña un “papel central en la HTA, ya que rara vez aparece de forma aislada y suele asociarse a otros factores de riesgo”, como obesidad, diabetes o dislipemia, o a enfermedad cardiovascular ya establecida (infarto, ictus o enfermedad arterial periférica). Además, es muy habitual en pacientes con pluripatología o fragilidad. Su aportación diferenciadora es la valoración global del riesgo vascular.

Las unidades de riesgo vascular integran recursos como la monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA), permiten estratificar el riesgo cardiovascular y buscar de forma activa causas secundarias tratables. Estas unidades ejercen un “papel clave” en el abordaje de la HTA resistente, al identificar factores o fármacos que dificultan el control de la tensión y coordinar la atención multidisciplinar con Cardiología, Nefrología, Endocrinología, Neurología y Atención Primaria.

La SEMI impulsa estrategias de “mejora global” en el manejo de la hipertensión mediante la educación del paciente y una red colaborativa a nivel estatal, la Red de Unidades de Riesgo Vascular (redRIVAS), centrada en la formación, la elaboración de protocolos, los registros clínicos y la investigación multicéntrica en riesgo vascular y causas secundarias.