La mitad de quienes padecen cataratas en el mundo sigue sin poder operarse, alerta un nuevo informe

Un informe con participación de la OMS alerta de que 94 millones de personas viven con ceguera o baja visión por cataratas por falta de acceso a cirugía.

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Alrededor de la mitad de las personas con cataratas en el planeta continúa sin acceso a la cirugía necesaria para tratar esta patología ocular. Esto implica que casi 94 millones de personas conviven hoy con discapacidad visual o ceguera por cataratas, según un informe en el que ha participado la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“La catarata es la opacidad del cristalino, la lente del ojo, que se vuelve cada vez más opaco y causa visión borrosa con el tiempo. Sabemos que el tratamiento es sencillo y se trata de una cirugía que dura 15 minutos. Es una de las cirugías más frecuentes en países de altos ingresos”, ha explicado en rueda de prensa el responsable técnico de la OMS para el cuidado de los ojos, la discapacidad visual y la ceguera, Stuart Keel.

El nuevo trabajo, difundido en la revista ‘The Lancet Global Health’, pone el foco en la marcada desigualdad en el acceso a esta intervención. Aunque en los últimos veinte años la disponibilidad de cirugía de cataratas ha aumentado en torno a un 15 por ciento y las proyecciones apuntan a un incremento adicional del 8,4 por ciento en esta década, Keel ha recalcado que el avance es “lento”.

El documento, basado en datos de 68 países, identifica a África como la zona más afectada: en este continente, tres de cada cuatro personas que precisan operarse no pueden hacerlo. “En Kenia, específicamente, con la tasa actual de cirugía, el 77 por ciento de las personas que necesitan cirugía de cataratas morirán con problemas de visión o ceguera antes de poder acceder a la cirugía”, ha apuntado Keel como ejemplo.

Asimismo, se constata una desigualdad de género que perjudica especialmente a las mujeres. El informe concluye que ellas afrontan de forma sistemática un acceso más limitado a la atención oftalmológica que los hombres en todas las regiones analizadas.

Ante este panorama, la OMS ha pedido a los gobiernos que aceleren las medidas para cumplir el compromiso adquirido en 2021, cuando la Asamblea Mundial de la Salud fijó como meta incrementar en un 30 por ciento la cobertura quirúrgica efectiva de cataratas para 2030. “Los datos nos indican que solo avanzamos a un tercio del ritmo necesario para alcanzar este objetivo”, ha aseverado Keel.

Puntos clave para mejorar el acceso a la cirugía

Stuart Keel ha concretado varios ámbitos prioritarios de actuación, entre ellos el refuerzo de la formación y capacitación de profesionales sanitarios capaces de ofrecer atención oftalmológica, garantizando además que estos servicios se distribuyan por todo el territorio nacional. “Actualmente, observamos una gran concentración de servicios de atención oftalmológica que se prestan únicamente en zonas urbanas”, ha puntualizado.

A pesar de tratarse de una de las intervenciones más coste-efectivas, Keel ha remarcado que el desembolso económico que afrontan los pacientes sigue siendo una de las principales barreras. “Por lo tanto, es fundamental que los gobiernos asuman una mayor responsabilidad en la cirugía de cataratas y la incluyan en los paquetes de servicios de salud y seguros”, ha señalado.

En esta línea, ha defendido la creación de alianzas público-privadas que permitan ampliar la oferta de cirugía de cataratas, especialmente para las poblaciones con mayor riesgo, dado que en la actualidad la mayor parte de la atención oftalmológica procede del sector privado.

Por otro lado, ha subrayado la importancia de sensibilizar a la ciudadanía sobre la salud visual y combatir “ideas erróneas comunes”, como considerar que el deterioro de la vista es “una parte normal” del envejecimiento, cuando en realidad en la mayoría de los casos existen soluciones sencillas y eficaces.

Cómo reducir el riesgo de cataratas

El experto de la OMS ha recordado que entre los factores de riesgo de cataratas se encuentra el envejecimiento, que no puede modificarse, y otros sobre los que sí es posible intervenir, como la exposición prolongada a la radiación ultravioleta, el hábito de fumar, los traumatismos oculares, enfermedades como la diabetes o el uso continuado de esteroides, entre otros.

Por ello, ha animado a la población a protegerse frente a los rayos ultravioleta mediante el uso de gafas de sol homologadas, sombreros y otras formas de protección ocular. También ha recomendado someterse a revisiones oftalmológicas regulares, especialmente a partir de cierta edad.

“En la mayoría de los casos, muchos de los problemas de visión pueden prevenirse si se diagnostican a tiempo o pueden abordarse mediante tratamientos muy eficaces (...) Por lo tanto, es fundamental saber que estas afecciones son mucho más fáciles de tratar si se detectan a tiempo”, ha resaltado.

Preguntado por la posible influencia del cambio climático y la alteración de la capa de ozono en la aparición de cataratas, Keel ha señalado que, dado que la exposición a los rayos UVB es un factor de riesgo demostrado, se puede inferir, aunque sin datos específicos, que en países y regiones con mayor radiación UVB el riesgo de cataratas de inicio precoz sería más elevado.

Respecto al cambio climático en sí, ha indicado que no existen pruebas concluyentes de que esté incrementando directamente la prevalencia de cataratas. No obstante, ha mencionado que algunos estudios preliminares apuntan a que sí estaría generando complicaciones en determinadas patologías oculares, como infecciones oculares y enfermedades de la superficie del ojo, aunque no de forma específica en el caso de las cataratas.