La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha reiterado que el Real Decreto que regula los menús en los comedores escolares obliga a ofrecer fruta fresca al menos cuatro días por semana y a incorporar, como mínimo, una ración semanal de legumbres, hortalizas, huevos y pescado.
La normativa también establece que se incluyan arroz o pasta integrales al menos cuatro veces al mes, junto con alimentos ecológicos y de temporada. Asimismo, fija límites estrictos a las frituras, que no pueden servirse más de un día a la semana, y a los platos precocinados, restringidos a una sola vez al mes.
Otro de los puntos clave del decreto es la obligación de los centros educativos de informar a las familias del menú diario, de forma que puedan completar en casa una alimentación equilibrada. Para la OCU, esta medida resulta esencial para hacer frente al exceso de peso infantil, que ya afecta al 36 por ciento de los menores de entre 6 y 9 años.
“Contar con el menú con antelación también permite a los padres verificar que el centro sigue una estrategia alimentaria variada a través de la calculadora de menús escolares, una herramienta desarrollada por OCU con la ayuda del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030”, señalan desde la organización.
Aun así, la OCU advierte de que persisten aspectos mejorables, como la presentación de las verduras y hortalizas, que en el 80 por ciento de los casos se sirven en forma de puré. A juicio de la organización, aunque este formato facilita que los niños las tomen, complica que se acostumbren a consumir las piezas enteras.
La entidad sugiere también replantear las ensaladas, variando tipos de hojas, hortalizas y colores, para evitar que una parte importante acabe desechada. Además, reclama fijar un tiempo mínimo de comedor para los alumnos más pequeños, por ejemplo de 30 minutos. “Disponer de ese margen les quitaría la presión de comer rápido, permitiendo además aprovechar este momento para promover hábitos saludables como el cepillado de dientes o el lavado de manos”, añade.
Finalmente, la OCU insta a reforzar la implantación de cocinas propias dentro de los colegios, ya que sus estudios indican que los menús elaborados fuera del centro suelen tener peor calidad que los preparados in situ. La organización plantea también la necesidad de regular la donación de excedentes alimentarios a familias vulnerables, garantizando siempre la seguridad, y de retomar compromisos acordados en 2010 con las comunidades autónomas, entre ellos la prohibición de vender alimentos y bebidas con edulcorantes en los colegios.