Un grupo de especialistas del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha realizado un nuevo trabajo sobre las consecuencias indirectas de la Covid-19 y de la pandemia en la salud y el bienestar de la población. A partir de este análisis han verificado que “el impacto en Salud Mental ha sido uno de los efectos indirectos más relevantes”.
La investigación, desarrollada junto al proyecto europeo 'Infraestructura de Investigación de Información sobre la Salud de la Población (PHIRI, por sus siglas en inglés)' y difundida en la revista 'Annali dell'Istituto Superiori di Sanità', ha examinado los principales indicadores empleados para medir este fenómeno.
Con este estudio se incorporan “nuevos datos que explican cómo afecta la pandemia de Covid-19 a la salud y bienestar de la población, confirmando que la calidad y esperanza de vida, la carga económica de enfermedad y la Salud Mental fueron algunos de los ámbitos más afectados”, han indicado desde el ISCIII. Asimismo, han remarcado que los hallazgos “ofrecen una visión global de cómo la crisis sanitaria ha afectado no solo a los pacientes”.
Los autores subrayan que la pandemia también ha tenido repercusiones en “personas con otras enfermedades” y en “la población general”. De este modo, “sus consecuencias se han notado especialmente en el ámbito de la Salud Mental, en la calidad y la esperanza de vida, en la carga de enfermedad en términos monetarios, y en la mortalidad y morbilidad globales”, han reiterado.
Aumento de ansiedad y depresión a nivel global
Según detallan los investigadores, “la Covid-19 generó un importante impacto en salud a nivel global, no solo por la mortalidad directa, sino también por el aumento de trastornos como la ansiedad y la depresión, que han afectado significativamente a los años de vida ajustados por discapacidad”, en el marco de un trabajo integrado en PHIRI, “que durante tres años coordinó los esfuerzos de varios países europeos en la generación de conocimiento sobre el impacto de la Covid-19 en la salud y el bienestar de la población”.
El estudio ha estado coordinado por el Centro Nacional de Epidemiología (CNE) y ha contado con la participación de sus integrantes César Garriga, Carmen Rodríguez Blázquez, Asunción Díaz y Maria João Forjaz, además de la exmiembro del centro y ahora profesora ayudante doctora en la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Teresa Valero-Gaspar.
Los resultados obtenidos respaldan las conclusiones de un trabajo previo del ISCIII “sobre casos de depresión y ansiedad y el acceso a los servicios de salud durante la pandemia en seis países europeos”. A su vez, los nuevos datos “complementan los obtenidos en 2024 en un trabajo previo sobre indicadores de impacto directo, publicado en la revista 'European Journal of Public Health', también en el marco del proyecto PHIRI”, han apuntado.
En este nuevo análisis se ha constatado “un deterioro generalizado de la calidad de vida relacionada con la salud, especialmente en población infantil y adolescente, así como en otros grupos vulnerables”. “Estos cambios reflejan también, además del efecto de la pandemia en sí, las consecuencias de las medidas adoptadas durante la crisis, como el confinamiento, la interrupción de la actividad educativa y las limitaciones en la interacción social”, han precisado.
Respecto a las repercusiones sobre los sistemas de salud, el trabajo “confirma que la pandemia incidió en la sobrecarga asistencial, con retrasos en diagnósticos, tratamientos e intervenciones quirúrgicas”, han añadido. “Esta situación se tradujo en consecuencias medibles en términos de pérdida de salud, como los años de vida ajustados por discapacidad”.
Finalmente, tras remarcar que “los resultados revelan cambios en indicadores demográficos, como la esperanza de vida, que experimentó descensos en varios países durante 2020, reflejando el alcance global de la crisis sanitaria”, los expertos insisten en la necesidad de “disponer de indicadores sólidos y comparables que permitan evaluar de forma integral el impacto de emergencias sanitarias como la Covid-19”.