La SEOM subraya el gran potencial de los anticuerpos conjugados dirigidos en cáncer de ovario

La SEOM destaca los avances en ADC, iPARP, inmunoterapia y prevención que están cambiando el pronóstico del cáncer de ovario avanzado.

3 minutos

Publicado

3 minutos

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha puesto de relieve el “gran potencial” de los anticuerpos conjugados dirigidos (ADC, por sus siglas en inglés) frente al receptor de folato-alfa, considerada una diana terapéutica muy prometedora, para el abordaje de los tumores de ovario que ya han recibido tratamiento previo con platino.

Coincidiendo con la conmemoración este viernes del Día Mundial del Cáncer de Ovario, la SEOM ha repasado la evolución reciente y los progresos médicos logrados en los últimos años en el manejo de esta patología, en el marco de su campaña de concienciación “En Oncología cada AVANCE se escribe en Mayúsculas”.

En el contexto español, el cáncer de ovario ocupa el octavo lugar entre los tumores más habituales en mujeres, con más de 3.500 nuevos diagnósticos al año. Es una neoplasia de mal pronóstico y constituye la principal causa de fallecimiento por tumores malignos ginecológicos en los países occidentales. Alrededor del 70-80 por ciento de las pacientes se detectan en fases avanzadas, lo que se traduce en una elevada mortalidad.

Según la SEOM, el hito terapéutico más relevante del último año en el cáncer de ovario resistente al platino ha sido la autorización de relacorilant que, en combinación con nab-paclitaxel, ha evidenciado una mejora significativa en la supervivencia libre de progresión, aportando una opción eficaz para mujeres que han dejado de responder a los esquemas convencionales basados en platino.

La sociedad científica ha recordado que, el año pasado, se contabilizaban más de 40 ADC en fase de desarrollo clínico para el tratamiento del cáncer de ovario. Estos nuevos anticuerpos se añaden al arsenal de fármacos inhibidores de PARP (iPARP), que han “revolucionado” el tratamiento del cáncer de ovario avanzado, sobre todo en pacientes con mutaciones BRCA o con alteraciones genómicas específicas, tanto en el escenario de recaída como en la primera línea terapéutica.

Los inhibidores de PARP han mostrado beneficios, de magnitud variable, en todos los subgrupos de pacientes, con o sin mutación, y en distintos momentos de la enfermedad avanzada. Tres de estos medicamentos, olaparib, nicaparib y rucaparib, cuentan con aprobación en España para la recaída platino sensible del cáncer de ovario y para el mantenimiento de primera línea tras completar la quimioterapia. Además, rucaparib se ha incorporado recientemente al tratamiento de la enfermedad avanzada.

Durante 2023 se presentaron también “datos prometedores” de ensayos que combinan iPARP con inmunoterapia y con fármacos antiangiogénicos, una aproximación terapéutica “especialmente interesante” para pacientes sin mutaciones de BRCA o sin déficit de recombinación homóloga, que suelen obtener un beneficio más limitado con los iPARP en monoterapia. Este grupo de pacientes constituye, según la SEOM, el “principal reto” para los próximos años.

La SEOM ha destacado igualmente el papel creciente de la inmunoterapia, tras la aprobación el pasado febrero por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos de pembrolizumab en combinación con quimioterapia para determinados casos. Esta pauta se dirige a tumores con alta expresión de la proteína PD-L1, facilitando que el sistema inmunitario identifique y destruya las células cancerosas de forma más intensa.

La organización ha puesto además el foco en los avances en prevención, citando el anuncio realizado en 2024 por investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido), que han desarrollado “OvarianVax”, la primera vacuna preventiva orientada a mujeres portadoras de mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2. La vacuna todavía debe demostrar su eficacia en ensayos clínicos en humanos.

Desde la SEOM recuerdan que los progresos parciales, como la cirugía de recaída o el uso de terapias dirigidas, podrían parecer de “escasa relevancia” de forma aislada, pero, sumados, “han llevado a cambiar en muchos casos de una manera notable el pronóstico, la supervivencia y la calidad de vida de muchas pacientes”.