El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha organizado esta semana en el Centro Nacional de Microbiología (CNM) una jornada científica dedicada a las células T reguladoras (Treg). Según las coordinadoras del evento, estas células están suscitando “gran interés” en la investigación biomédica por su potencial en futuras terapias frente a distintas patologías, entre ellas el cáncer y diversas enfermedades autoinmunes.
Aunque constituyen solo una pequeña parte del sistema inmunitario, las Treg cumplen un “papel esencial” en el control de la respuesta inmune, la modulación de los procesos inflamatorios y el mantenimiento de la tolerancia inmunológica, tal y como ha señalado el ISCIII en una nota informativa.
El encuentro ha sido impulsado por el Área de Inmunología del CNM-ISCIII y coordinado por las investigadoras Elena Lorente, Inmaculada Moreno e Isabel Cortegano. Su celebración ha coincidido con el Día Internacional de la Inmunología y se enmarca, además, en la Semana Europea de la Inmunización, que este año se ha centrado precisamente en las células T reguladoras.
Tras la intervención inicial de bienvenida de la subdirectora general del ISCIII, Isabel Jado, y de la investigadora del Área de Inmunología Begoña Galocha, la científica del CNM Andrea Rivera ha inaugurado el turno de ponencias, compuesto por cinco charlas. Rivera ha abordado la relevancia de identificar epítopos del antígeno leucocitario humano (HLA) de clase I procedentes de proteínas no convencionales.
Estas moléculas resultan clave en el reconocimiento inmunitario al permitir distinguir entre células propias y ajenas, y se perfilan como posibles dianas para el diseño de terapias avanzadas y personalizadas frente a tumores de mal pronóstico.
En la siguiente intervención, Inmaculada Márquez, también investigadora del CNM-ISCIII, ha dado a conocer un trabajo centrado en el desarrollo y validación de una prueba diagnóstica ‘in vitro’ para monitorizar la inmunidad celular frente al citomegalovirus (CMV). Este virus presenta una seroprevalencia cercana al 70 por ciento en la población mundial y constituye un importante problema de salud pública, especialmente en mujeres embarazadas y personas inmunodeprimidas.
Márquez ha subrayado la urgencia de contar con nuevas herramientas diagnósticas que permitan medir de forma fiable la inmunidad celular frente al CMV, dado que las técnicas actualmente disponibles presentan diversas limitaciones. En este sentido, ha apuntado que un test basado en la cuantificación de la respuesta inmune celular, mediante biomarcadores específicos frente al virus, podría convertirse en una alternativa eficaz.
Posible uso tras trasplante cardíaco infantil
La tercera ponencia ha corrido a cargo de Marjorie Pion, del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, quien ha presentado una línea de trabajo centrada en la generación de células T reguladoras derivadas del timo pediátrico como posible estrategia terapéutica tras el trasplante cardíaco infantil. Según ha detallado, estas células muestran mayor calidad y estabilidad que las Treg aisladas de sangre periférica, pueden producirse en grandes cantidades y se está evaluando su uso alogénico como una opción segura y potencialmente eficaz para restablecer la regulación inmunitaria.
Posteriormente, el investigador del CNM José Carlos Solana ha dirigido su intervención a la búsqueda de vacunas frente a las leishmaniasis, para las que aún no hay vacunas autorizadas en humanos. Ha remarcado la necesidad de profundizar en el conocimiento de la biología del parásito y de analizar con detalle cómo las personas que han superado la infección adquieren inmunidad frente a nuevos episodios.
La jornada ha finalizado con la presentación de Balbino Alarcón, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del CSIC, centrada en el receptor de la célula T (TCR). Este receptor reconoce péptidos derivados de antígenos que son presentados por moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad y, pese a su baja afinidad, es capaz de activar linfocitos T con una especificidad y sensibilidad muy elevadas, hasta el punto de que pueden ser estimulados por menos de una decena de complejos antígeno/MHC concretos.
El grupo de Alarcón plantea que esta elevada especificidad se explica por fenómenos de cooperatividad entre distintas moléculas de TCR, con datos que apuntan a que el receptor se organiza en oligómeros y que existe transmisión de señales entre ellos. Estos mecanismos cooperativos podrían resultar determinantes para el diseño de nuevas terapias basadas en linfocitos T como células efectoras y en la modulación de su señalización a través del TCR.