El Consejo General de Colegios Farmacéuticos ha puesto en primer plano la contribución asistencial de los farmacéuticos en el abordaje de la endometriosis, remarcando su capacidad para detectar situaciones de automedicación continuada y el empleo inadecuado de analgésicos.
De este modo, el Consejo General recuerda que los farmacéuticos pueden mantener entrevistas con las pacientes para conocer las razones por las que recurren con tanta frecuencia a estos fármacos, vigilar la aparición de posibles reacciones adversas y facilitar información sanitaria de interés.
En particular, señala que, en mujeres que utilizan de forma repetida o durante largos periodos AINE (antiinflamatorios no esteroideos), el profesional de la farmacia comunitaria debe controlar la posible aparición de efectos adversos gastrointestinales, cardiovasculares o renales y advertir sobre un consumo excesivo.
Estas recomendaciones forman parte de un informe del Consejo General en el que se repasan las bases anatómicas y fisiopatológicas de la endometriosis, elaborado con motivo del Día Mundial de la Enfermedad, que tiene lugar el 14 de marzo.
Con este documento, el Consejo General busca incrementar la concienciación sobre la dimensión real de esta patología, que afecta a 190 millones de mujeres en edad fértil en todo el planeta, y al mismo tiempo subrayar la importancia de la labor asistencial del farmacéutico.
En España, se estima que alrededor de un millón de mujeres padecen esta enfermedad crónica, caracterizada por la presencia de tejido endometrial fuera del útero, lo que provoca una inflamación persistente. El informe defiende la necesidad de un abordaje integral de la endometriosis, que contemple el diagnóstico precoz, tratamientos eficaces y un enfoque multidisciplinar centrado en la paciente.
Tal y como se detalla en el monográfico, en numerosas ocasiones la oficina de farmacia constituye el primer y más habitual punto de acceso al sistema sanitario, lo que la convierte en un lugar privilegiado para reconocer signos que puedan hacer sospechar endometriosis: dolor menstrual incapacitante, ausencias al trabajo o a clases relacionadas con el ciclo o dolor durante las relaciones sexuales.
El reto de la adherencia terapéutica
En esta línea, el trabajo destaca que el asesoramiento del farmacéutico en el uso racional de los medicamentos y la información que puede proporcionar sobre los tratamientos específicos para la endometriosis resultan determinantes, especialmente porque suelen ser terapias de larga duración y muchas pacientes las abandonan o las interrumpen al percibir que no son suficientemente eficaces cuando el dolor no desaparece por completo o vuelve tras un periodo de mejoría.
Por ello, se indica que el farmacéutico asume un papel activo en la detección temprana de problemas de adherencia mediante la revisión sistemática de la dispensación. Así, por ejemplo, intervalos demasiado largos entre la recogida de anticonceptivos o progestágenos pueden ser una señal de posible incumplimiento del tratamiento.
Medidas no farmacológicas y estilo de vida
Más allá de los fármacos y de la cirugía, el Consejo General recuerda que hay intervenciones no farmacológicas relacionadas con el estilo de vida que podrían resultar de ayuda en mujeres con endometriosis, aunque advierte de que la evidencia disponible es todavía dispar en cuanto a su eficacia.
En relación con la actividad física, el Consejo General explica que algunos trabajos apuntan a que puede modular la inflamación, aliviar el dolor y disminuir la sensación de fatiga. En concreto, el ejercicio aeróbico moderado y el trabajo de fuerza parecen aportar beneficios en endometriosis, no solo por su acción antiinflamatoria, sino también por su influencia positiva en el estado de ánimo y en la percepción del dolor. “Ahora bien, se requiere de un mayor volumen de datos y de mayor calidad sobre los efectos del ejercicio a largo plazo”, añaden los farmacéuticos.
En cuanto a la alimentación, el Consejo General remarca que la dieta mediterránea podría ejercer efectos favorables gracias a su perfil antiinflamatorio. Además, muchas pacientes manifiestan mejoría al reducir el consumo de ultraprocesados o al seguir pautas dietéticas concretas. “Pero estas deben individualizarse y supervisarse por el nutricionista o el endocrino, pues su correcta planificación es importante para evitar déficits nutricionales”, finaliza el Consejo General.