Los pediatras de Atención Primaria reivindican su papel clave en la detección precoz del cáncer infantil

La AEPap resalta que el pediatra de Atención Primaria es clave para detectar a tiempo el cáncer infantil y mejorar la supervivencia de los menores.

2 minutos

Comenta

Publicado

2 minutos

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha subrayado la función “clave” de esta especialidad y de sus profesionales en la identificación temprana del cáncer infantil, un diagnóstico precoz que “salva vidas”.

“El pediatra de Atención Primaria, que conoce al niño y a su familia desde los primeros años de vida, se encuentra en una posición privilegiada para detectar cambios sutiles, persistentes o no habituales que pueden alertar de una patología grave”, ha indicado la doctora Marta Barrios, miembro de esta sociedad científica, que se ha sumado a la celebración, este domingo, 15 de febrero, del Día Internacional del Cáncer Infantil.

En este marco, la AEPap recuerda que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cánceres pediátricos más habituales son las leucemias, los tumores cerebrales, los linfomas y determinados tumores sólidos como el neuroblastoma y los tumores de Wilms (riñón). Cada año se detectan en España en torno a 1.500 nuevos casos de cáncer infantojuvenil, de los cuales aproximadamente 1.100 corresponden a menores de 14 años.

La asociación destaca que, aunque se trata de una enfermedad poco frecuente, continúa siendo una de las principales causas de mortalidad por enfermedad en la infancia. En la actualidad, la supervivencia global en España supera el 80 por ciento, una cifra que, a su juicio, podría seguir aumentando mediante un diagnóstico más temprano.

Síntomas iniciales y papel de la formación

“El cáncer infantil suele manifestarse inicialmente con síntomas inespecíficos, similares a los de procesos frecuentes en la infancia”, ha explicado Barrios, por lo que la AEPap insiste en la necesidad de una formación específica en competencias oncológicas dentro de la Pediatría de Atención Primaria. “Saber cuándo derivar de forma preferente o urgente, reconocer los signos de alarma y mantener una escucha activa hacia las preocupaciones familiares son elementos fundamentales para acortar los tiempos diagnósticos”, ha asegurado.

La AEPap también pone en valor la observación de los progenitores ante posibles signos de alarma y recuerda que los pediatras de Atención Primaria trabajan coordinados con las Unidades de Oncología Infantil, prestando apoyo continuado a las familias y participando en el seguimiento a largo plazo de los supervivientes de cáncer infantil.

“Cuando tenemos sospechas de un posible cáncer infantil, generalmente es necesario realizar pruebas de imagen y analítica de sangre y/o de orina”, ha concretado Barrios, quien ha añadido que estas pruebas se llevan a cabo, por lo general, desde esta especialidad o por el oncólogo pediátrico, “según la urgencia de derivación del paciente y su estado clínico”. “El acceso rápido a Unidades de Oncología Infantil es crucial”, ha finalizado.