Pedro Sánchez reclama dar un impulso definitivo al Tratado de Pandemias para reforzar la salud global

Sánchez urge en la Asamblea Mundial de la Salud a culminar el Tratado de Pandemias y reformar la arquitectura financiera y de gobernanza global.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tomado la palabra en la 79ª Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde ha instado a dar "un impulso definitivo" al Tratado de Pandemias con la finalidad de "reforzar la salud global".

Desde la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Ginebra (Suiza), Sánchez ha defendido que "el impulso para reforzar la salud global solo puede ser colectivo y debe apoyarse, al menos, en tres pilares fundamentales". El primero, ha apuntado, pasa por "invertir en las capacidades globales de respuesta ante futuras crisis sanitarias".

En esta línea, el jefe del Ejecutivo ha puesto en valor "el acuerdo alcanzado en el año 2025" sobre dicho Tratado, que ha calificado como "fue un gran logro". A continuación, ha insistido en que "ahora, debemos darle un impulso definitivo, hagámoslo", subrayando igualmente la importancia de "reforzar las cadenas regionales de producción de medicamentos, aumentar las capacidades de respuesta rápida" y "garantizar que nunca más el acceso a vacunas -como ocurrió durante la Covid-19- dependa del poder económico o del lugar de nacimiento".

Como "segundo pilar", Sánchez ha planteado "reformar la arquitectura financiera de la salud global", reclamando "más recursos", junto con "nuevos mecanismos para movilizarlos y una fiscalidad global mucho más justa". Ha alertado de que, en estos momentos, "3.400 millones de personas viven en países que destinan más dinero a pagar los intereses de la deuda que a financiar la salud", una realidad que ha calificado de "sencillamente inaceptable".

Ante esta situación, ha defendido la necesidad de "reforzar los mecanismos de alivio, de canje de la deuda, impedir que millones de personas sigan pagando las consecuencias de un sistema profundamente desigual". Como tercer eje, ha propuesto "democratizar la gobernanza de la salud global y hacerla más efectiva y más eficiente", recalcando que "los países del sur global deben tener el papel que les corresponde en la toma de decisiones internacionales".