La doctora Ana Villanueva, miembro de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), ha subrayado la relevancia de la Radiología en la detección temprana, el manejo adecuado y la planificación terapéutica de la endometriosis, un tema que centrará parte del 38º Congreso Nacional SERAM que se celebrará en mayo en Valencia.
En relación con la adolescencia, ha señalado que “La forma más frecuente de endometriosis en adolescentes es la endometriosis superficial o peritoneal”, recordando que se trata de una patología ginecológica crónica que impacta de forma notable en la calidad de vida de millones de mujeres, muchas de ellas desde edades muy tempranas.
Sin embargo, ha precisado que los endometriomas y la endometriosis pélvica profunda “suelen aparecer en adolescentes de mayor edad, especialmente a partir de los 18 años”. “Además, las pacientes con algunas malformaciones congénitas uterinas, como las anomalías müllerianas obstructivas, presentan un mayor riesgo de desarrollar endometriosis y adenomiosis, lo que subraya la importancia de una evaluación diagnóstica rigurosa en estos casos”, ha añadido.
En este escenario, la SERAM remarca el papel de las técnicas de imagen para confirmar el diagnóstico y descartar otras posibles causas de la sintomatología. Según ha explicado Villanueva, “El estudio suele iniciarse con una ecografía abdominal y, siempre que sea posible, una ecografía transvaginal”, y ha matizado que, “en muchos casos, se completa con una resonancia magnética, prueba que en España es informada por el radiólogo”.
Tal y como ha indicado la especialista, “El objetivo de estas exploraciones es determinar la existencia de lesiones, valorar su extensión y proporcionar al ginecólogo información clave para establecer el mejor abordaje terapéutico”, si bien ha advertido de que, “cuando las pruebas de imagen no resultan concluyentes, puede ser necesaria una laparoscopia diagnóstica”.
Una patología aún infravalorada y con retraso diagnóstico
Desde la SERAM se advierte de que la endometriosis continúa infravalorada en determinados casos, sobre todo en mujeres que utilizan anticonceptivos orales para aliviar el dolor, ya que estos fármacos pueden enmascarar la clínica y dificultar su reconocimiento.
El grado de afectación suele ser más intenso en la edad adulta, con lesiones de carácter más fibrocicatricial que en las adolescentes. Con frecuencia, el diagnóstico llega tarde, lo que favorece la cronificación de los síntomas y una evolución más prolongada de la enfermedad, una situación que, en palabras de Villanueva, “refuerza la necesidad de estrategias diagnósticas tempranas apoyadas en la Radiología”.
“A pesar de los avances, todavía es necesario aumentar la concienciación social sobre la endometriosis”, ha insistido la radióloga, al recordar que “muchas pacientes no identifican qué síntomas pueden ser patológicos y retrasan la consulta al especialista”. En este sentido, ha concluido que “Es fundamental reforzar la formación de los profesionales sanitarios para mejorar la sospecha clínica y optimizar el uso de las pruebas de imagen”.