La doctora Josefina Cortés, integrante del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Vall D'Hebron de Barcelona, ha explicado que la comunidad científica trabaja actualmente para definir qué tipo de paciente con lupus será “candidato a CAR-T”.
En esta línea, ha apuntado que se está intentando identificar “alguna vía molecular que nos ayude” en este proceso. Cortés ha intervenido este viernes con la ponencia 'CAR-T en el tratamiento del lupus. Puesta al día' durante el 11º Simposio SER de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas (EAS), que se celebra hasta el sábado en Vigo, organizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER).
Según ha expuesto esta especialista, en el tratamiento del lupus persisten “necesidades no cubiertas”, ya que “entre un 20 y un 30 por ciento” de los afectados “no responden al tratamiento”. También ha recordado que el uso prolongado de corticoides y de terapias “toda la vida” implica “riesgo de toxicidad y riesgo de infección”, lo que genera “limitaciones”.
Además, en esta patología, que tiene “impacto en la calidad de vida”, surgen otros factores en su manejo que originan “problemas”. Por ello, ha remarcado que existe “cada vez más interés en nuevas moléculas más específicas” y que, con la terapia CAR-T, se persigue ocasionar “menos daño a tejidos circundantes” y conseguir un “reseteo inmunológico”.
Primeros resultados con CAR-T en lupus
Cortés ha recordado que la primera comunicación científica sobre el uso de esta estrategia en lupus, difundida en 2022 en Alemania con cinco pacientes, fue una “sorpresa”. En la actualidad, el centro al que pertenece lidera un estudio en esta área con 80 pacientes, en el que se ha observado una respuesta favorable de entre el 60 y el 70 por ciento al año de seguimiento.
Los datos preliminares de este trabajo apuntan a una disminución mantenida de la actividad de la enfermedad, junto con un descenso de los anticuerpos implicados en la aparición de los síntomas. Asimismo, se ha observado una elevada tasa de remisión en pacientes refractarios a otras terapias.
La experta ha detallado que la terapia CAR-T “es un proceso largo y pesado”, con una duración de “casi dos meses”, en el que se extrae sangre del propio paciente para aislar las células T y modificarlas mediante ingeniería genética. “Creemos que migra muy bien a nivel de los tejidos”, ha señalado, destacando la disponibilidad de CAR-T de segunda y tercera generación.
Por último, Cortés ha indicado que la terapia CAR-T se ha mostrado más segura en lupus que en Oncología y ha precisado que, además del abordaje autólogo, que ha calificado de “larguísimo”, se están desarrollando estrategias alogénicas con el objetivo de “acortar” los tiempos del procedimiento.